Santiago Álvarez, Fernando “Pino” Solanas, y La hora de los hornos

No se ha de ver más que la luz

La hora de los hornos es un documental de Santiago Álvarez. Para ser más precisos: es también un documental de Santiago Álvarez. En Internet, algunas biografías rápidas señalan una colaboración del documentalista cubano con la obra máxima del grupo Cine Liberación, pero una indagación más profunda bifurca senderos, para volver a unirlos en otra instancia.

Fernando «Pino» Solanas se toma un respiro en su trabajo para aclararnos el panorama, y opinar sobre Álvarez y su obra: «Hay una cosa extraña, anecdótica, que ha confundido a mucha gente: por los mismos años en que nosotros realizamos La Hora de los Hornos, apareció un documental de Santiago Álvarez con el mismo nombre. Lo que ocurre es que se trata de unos versos muy famosos de José Martí, por eso no es de extrañar que tanto él como nosotros lo tomáramos para el título. El mismo Che Guevara los citaba en uno de sus discursos. En el caso de Álvarez, se trata de un documental sobre una exposición artística en La Habana«. Entre 1965 y 1968, Solanas y su grupo realizaron el reconocido ensayo fílmico, sin saber que Álvarez había titulado con la frase de Martí uno de sus noticieros que mostraba secuencias documentales filmadas en una exhibición de pintura. «A algunos noticieros yo les ponía nombre, para darles más énfasis«, comentó el fundador y director del Noticiero ICAIC (*) en una entrevista con Mariano Mestman, hace poco más de una década. El realizador boliviano-argentino Humberto Ríos sostiene que «esa coincidencia (de títulos) hace alusión también al uso de los vocablos, que tiene que ver con la reminiscencia y la metáfora, con la América latina, que es una América totalmente volcánica, violenta, rica, imaginativa, hermosa, y como dice el amigo Alfredo Guevara: «América diversa y una sola»«.

Amén de esta anécdota, la confusión es también fruto de las imágenes que se ven en la producción argentina: Fernando Solanas y Octavio Getino tomaron algunos fotogramas de otras obras latinoamericanas, entre ellas Now (1965), cortometraje de Álvarez. Además, cierran la primera parte de la película con sonidos de ametralladoras que evocan el final del film cubano en el que los disparos sobre la pantalla escriben el título. «Al final de La hora de los hornos hay una secuencia muy rápida de montaje, un collage. Seguramente se incluyó alguna foto de Now. La idea de esos últimos minutos era que fueran una síntesis de todas las imágenes que había en los 80 minutos anteriores«, comenta Solanas.

Los caminos de los cineastas caribeños y argentinos se cruzan aún más intensamente de otra manera: en los innegables ascendientes de Santiago Álvarez en el cine latinoamericano comprometido con algún tipo de cambio o contrainformación. El cubano sostenía -durante una presentación en el Festival de Cine Joven de La Habana en 1978-, que «El cine no es sólo cuestión de estilos o formas expresivas, es también un problema ideológico. Sin una consecuente toma de posición frente a estos problemas no habrá jamás una obra cinematográfica verdaderamente revolucionaria y puesta al servicio de las causas más progresistas de la humanidad«. Álvarez nunca dejó de remarcar el carácter ideológico de la información, y la utilización del cine como un arma al servicio de la emancipación de los pueblos. Su principio era informar sobre los acontecimientos a partir de ideas. A lo largo de su obra supo combinar y yuxtaponer fotos fijas, animadas, ficción, documental, recortes periodísticos, dibujos, efectos especiales y textos escritos, para darle formas a esos pensamientos. En el caso argentino, Solanas y Getino estuvieron entre los primeros realizadores en retomar la idea de utilizar el cine con un objetivo político tendiente a la liberación nacional. Por otro lado, no se puede dejar de remarcar la influencia estética de Santiago Álvarez en la realización de Cine Liberación, que se evidencia a partir de la voz en off, la musicalización, y el montaje dinámico en La Hora de los Hornos. Solanas recuerda: «Cuando Santiago Álvarez estuvo al frente del Noticiero ICAIC, realizaba pequeños cortometrajes de mucha invención. Sus materiales eran muy breves, pero de gran potencia creativa y fuerte denuncia. Fue uno de los pioneros del Nuevo Cine Latinoamericano, uno de los más grandes realizadores del cine documental, modelo de creatividad artística y de compromiso. La influencia de Santiago Álvarez en el cine político latinoamericano de los años sesenta es enorme. Antes de hacer La Hora de los Hornos, nosotros exhibíamos una serie de cortos latinoamericanos, entre los que estaba Now, esa notable edición fotográfica que es un manifiesto contra el racismo. Lo exhibíamos junto a Tire Dié de Fernando Birri, algunas cosas brasileñas, y otros materiales más«. Al respecto, Octavio Getino, en su libro El cine de las historias de la revolución, coincide en que las ideas de Álvarez «influirían notablemente en las decisiones temáticas y estilísticas, así como en el compromiso político de muchos jóvenes realizadores«. Getino recuerda, además, el secuestro del corto Now por parte de la Policía Federal Argentina durante una de las proyecciones clandestinas que realizaban los cineastas que luego fundarían Cine Liberación. Por su parte, Humberto Ríos afirma que «con La Hora de los Hornos, Solanas hizo referencias y rindió ciertos homenajes: a Joris Ivens, también a mí con la inclusión de un fragmento de mi documental Faena, y a Santiago Álvarez en el uso del montaje acelerado y violento, en el cual demuestra la fuerza que poseía el montaje, más precisamente el montaje político-ideológico. En el caso de la película de Solanas, estamos frente a una referencia directa a Santiago Álvarez«.

A pesar de estas coincidencias e influencias, el trabajo de Solanas y Getino fue objeto de discusión en Cuba por la forma en que se exponía el cadáver del Che al final de la primera parte del film, con los ojos abiertos y el rostro hacia la cámara. El debate sobre el uso de las imágenes de cadáveres ya lo habían dado los cubanos con los vietnamitas al filmar la guerra para los noticieros del ICAIC. En este caso, Santiago Álvarez defendía la posición que rechazaba esa utilización de las imágenes del Che muerto: «En aquel momento eso me parecía muy violento«, declaró años más tarde. Fernando Solanas reconoce hoy que en ese entonces, «eso fue muy notable. Cuando yo la estreno en Pesaro, habían pasado pocos meses de la muerte del Che, y eso causó un impacto monumental. Por cierto que la película no se exhibió en Cuba de entrada, no llegó al circuito popular, sino que se quiso evitar el impacto terrible de esas imágenes. Pero esas imágenes tenían el final de un compromiso para mí«. Como parte de la polisemia en esta lectura de la imagen del Che, La Hora de los Hornos recibiría una nueva edición en los primeros años de la década del setenta, con la reducción del tiempo en el que se mostraba en pantalla a Ernesto Guevara, y la inserción de algunas imágenes de la coyuntura. Fue durante la tercera presidencia del general Juan Perón, Octavio Getino estaba al frente del Ente de Calificación de cine, y los realizadores consideraron que el Che ya no movilizaba, sino que el que lo hacía entonces era Perón. Es decir, en este caso la cuestión no era la exposición o no de un cadáver en pantalla, sino quién representaba la lucha por la liberación, y qué poder de congregación podía generar su imagen.

Cuarenta años después del estreno mundial de La Hora de los Hornos (3 de junio de 1968 en Pesaro, Italia), Solanas resume cuál fue el legado estético y político que dejó Santiago Álvarez: «Un cine de testimonio, de denuncia muy fuerte, junto a una gran creatividad. Nos enseñó que no basta con informar, para eso alcanzan los noticieros. Es decir, la película no tiene que tener calidad de noticiero de televisión, porque éste puede ser de excelente contenido y de excelente mirada, pero puede no tener ningún valor expresivo o estético cinematográfico. Esa es la diferencia de, con la cámara, hacer información o intentar hacer una película«.

(*) ICAIC: Instituto Cubano de Arte y la Industria Cinematográfica, creado a los pocos meses de la Revolución, bajo la dirección de Alfredo Guevara. El ICAIC produciría su propio noticiero, a cargo de Santiago Álvarez.

  • Álvarez Santiago, «El periodismo cinematográfico», ponencia presentada en el Festival de Cine Joven, La Habana, 1978.
  • Getino, Octavio y Velleggia, Susana, (2002), El cine de las historias de la revolución. Aproximación a las teorías y prácticas del cine político en América Latina (1966-1977), Grupo Editor Altamira, Buenos Aires.
  • Mestman, MarianoImágenes de un nuevo tango. 1973: La cámara de Santiago Álvarez en la asunción de Héctor Cámpora.
  • Ríos, Humberto, entrevista de Pablo Russo para Tierra en Trance, junio 2008.
  • Solanas, Fernando, entrevista de Pablo Russo para Tierra en Trance, junio 2008.