
Santiago de Cuba, ciudad héroe, marzo de 2009. Los nuevos automóviles se mezclan con los modelos americanos anteriores a la revolución; los modernos colectivos importados de China transitan entre los camiones que transportan gente; y las moto-taxis circulan junto a las bici-taxis y los carros tirados a caballo. Sus calles en desnivel acarician de música, olor a café, ron y tabaco. Impasible, testigo de su historia rebelde, la Sierra Maestra oficia de telón de fondo.

Lázara Herrera, directora del festival, en la noche inaugural
En esta ciudad del oriente cubano, entre el domingo 8 y el viernes13, Tierra en Trance asistió al X Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam, organizado por el ICAIC en el mes de su 50 aniversario. “El cine documental arma de lucha de nuestro tiempo”, fue la consigna que agrupó 26 películas en competencia, 4 proyectos en competencia; una muestra homenaje a Santiago Álvarez en el noventa aniversario de su nacimiento, una muestra a Octavio Cortázar, y otra a Humberto Solás; la proyección de ocho documentales premiados en otras ediciones, y una exposición itinerante de fotografía: “Santiago Álvarez: el ojo de la revolución” (curada por las argentinas Paloma García y Paula Romero). Además, una muestra informativa con otros 32 documentales, un concurso de fotografía, una muestra de la UNESCO, y una muestra homenaje a Uruguay, país invitado.

Humberto Rios, en la muestra "Santiago Alvarez, el ojo de la revolución"
Cuatro destacadas conferencias tuvieron lugar durante esos días en el Centro de Convenciones Heredia, emplazado en diagonal a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo: el Dr. Román Gubern llegó desde España para disertar sobre Objetividad e Intencionalidad en el cine documental; el brasilero Orlando Senna sobre Nuevos modos de producción y difusión de documentales, economía, nuevas tecnologías en la cadena productiva de documentales; el escritor cubano Reynaldo González sobre El Cine de Rumberas, documentó u olvidó la cubanidad; y el español Pau Montagu sobre El Documental en la TV. Además, Tierra en Trance participó con la presentación del libro Santiago Álvarez. Reflexiones, testimonios, relámpagos en un instante de peligro (compilado por el Grupo Rev(b)elando Imágenes), junto al crítico cubano Frank Padrón, quien presentó Sinfonía inconclusa para cine cubano.

Roman Gubern, junto a Frank Padrón, y en primera fila Reynaldo Gonzalez (de espalda)

Pablo Russo y Sebastian Russo, presentando el cuaderno "Santiago Alvarez, Reflexiones, testimonios, relámpagos en un instante de peligro"


Frank Padrón, presentando su libro "Sinfonía inconclusa para cine cubano"
Fue una semana cargada de imágenes y eventos, entre los cuales es meritorio de destacar la pantalla móvil para proyecciones de documentales en los barrios santiagueros, y la inauguración de la Cátedra de Apreciación Cinematográfica Santiago Álvarez, en el Instituto Superior Pedagógico Frank País, de la Universidad de Oriente.
En cuanto a los premios, el jurado otorgó el Gran Premio Santiago Álvarez a Tapólogo, de Gabriela y Rally Gutiérrez Dewar. El primer premio fue para El Círculo, de José Pedro Charlo y Aldo Garay; el segundo para Siete Instantes, de Diana Cardozo, y el tercero se lo llevó GAP: Grupo de Amigos Personales de Allende, de Claudia Serrano. Tacones Cercanos, de Jessica Rodríguez, ganó la categoría Ópera Prima. Entre los proyectos en competencia, el premio fue para Gatillo Fácil, de Rodrigo Sepúlveda. El largometraje Raza, de Eric Corvalán Pellé, mereció un reconocimiento de parte de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños; y el jurado de fotografía premió al tríptico Mi Habana por dentro, de Raúl Cañibano. También otorgó menciones a Esperando la esperanza, de Belkis Gorrín, y Serie Vestigios, de Malena Barrios.
Terminado el maratónico evento, los cines Rialto y Cuba -las dos principales salas del centro de Santiago- volvieron a su programación habitual, y la organización del festival a trabajar en la edición 2010, que tendrá como lema “El cine documental en el mundo contemporáneo”, y a Brasil como país invitado de honor.
Nota especial: Crónica de una proyección: el CDR en acción, por Pablo Russo