“Los Resistentes. Relatos de la lucha clandestina entre 1955 y 1965″, dirigida por Alejandro Fernández Mouján, luego de un enero y febrero con salas colmadas, continúa todos los domingos de marzo, 18 hs., en el MALBA, Av. Figueroa Alcorta 3415
Dice la gacetilla: La “anormal, desmesurada, alucinada odisea de la Resistencia” frente a la violencia y el odio desatados por la dictadura de la ”Revolución Libertadora” en 1955. Una historia oculta de la lucha de los trabajadores en Argentina.

Tracción a sangre
Extracto de la entrevista con Alejandro Fernández Mouján, director de “Los resistentes” *
Por Juan Ciucci y Sebastián Russo
Tras un pedido de un grupo de miembros de la resistencia peronista, Alejandro Fernández Mouján[1] elabora, con “Los Resistentes” (exhibida exitosamente en el MALBA durante el verano del 2010[2]), un verdadero “documento cinematográfico”. No solo por una amplia recopilación de testimonios -imprescindibles tanto para re-construir lo que fue la Resistencia Peronista, como para evidenciar un modo militante, un cierto modo de pensar/vivir la política-, sino por una apuesta estético-formal que exige y compromete al espectador, a la vez que permite desentramar el(su) rol de documentalista.
Aquí la charla que mantuvimos con él una tarde de febrero en un bar de Villa Crespo.
El pedido
Juan Ciucci: Nos gustaría saber cómo te llegó la propuesta para realizar la película.
Alejandro Fernández Mouján: Fue en el año 2007 más o menos que se comunicaron conmigo, y me invitaron a una reunión. Ellos (antiguos militantes de la resistencia peronista) se venían reuniendo todos los jueves a las 7 de la tarde desde hace unos cuantos años.
JC: En ese espacio que se ve en la película…
FM : En el taller de Chiche Pecorino[3], que es un taller de reparación de ascensores, que queda en Avenida de Mayo. Y fui a una primera reunión en donde directamente me plantearon que querían hacer una película sobre “la resistencia”. Querían hacer una película de ficción que transcurriera en los lugares que para ellos eran emblemáticos. Querían contar una historia desde ahí. Y yo, no sé, en ese momento no estaba muy convencido… En hacer una ficción no estaba nada convencido. Y también estaba con muchas cosas, porque tenía otro proyecto tratando de sacar adelante. Y estaba por estrenar la película Pulqui. Pero por otro lado me parecía que era interesante, y que valía la pena que surgiera de ellos. Entonces les dije que en principio lo que podíamos hacer era empezar… Que yo una ficción no iba a poder hacer, pero lo que sí les proponía era empezar a registrar a la gente que había participado de la resistencia, y así fue como empezamos.
JC: De ese comienzo del registro, ¿parte esta en la película?
FM: Hubo un registro de algo previo, habíamos grabado algo muy caseramente, con una camarita muy chiquita, y sin sonidista. Me acuerdo que hicimos una choriceada en una seccional ferroviaria, en Victoria, para juntar plata para comprar algunos cassettes, y pagarle a un sonidista, que era lo que no teníamos. Cámara conseguíamos, pero sonidista no. Entonces hicimos una choriceada donde juntamos unos mangos con la gente que fue, y esa fue la primera vez que grabamos, pero eso no está en la película. Era muy casero, pero fue una forma de (empezar)… En este tipo de películas nunca sabes. Yo en general lo que hago es filmar todo, porque a veces hay cosas muy interesantes que se dan una vez y después no se repiten, por mas que la grabación no sea muy buena. Pero, bueno creo que la primera filmación más formal fue una reunión justamente como la que ellos hacían, tal cual. Hay una parte que está en la película. Y a partir de ahí fuimos conectando gente. La gente que aparece, alguna gente que no está, que no quedó en la película, pero que también grabamos. Y fuimos filmando cada tanto algunas reuniones, y las entrevistas particulares de los distintos compañeros que se iban localizando, que (ellos) pensaron que eran interesantes.
JC: ¿Ellos te manifestaron por qué te eligieron a vos?
FM: Bueno, alguna vez. En realidad yo con alguno de ellos tengo un pasado común de militancia en el peronismo, lo que era el peronismo de base en los años ´70. Pero no los conocía, a uno sí lo conocía, de vista, sabía quien era, en alguna reunión habíamos estado juntos. Al resto no los conocía, pero varios habían estado en el PB en esa época. Y tiene que ver con eso, y con que en realidad en un principio, no estoy seguro, si habían hablado con Pino (Solanas) y no podía, y les recomendó a alguien y me hablaron, no sé. Algo previo hubo pero no sé bien.
JC: ¿Todavía no se había estrenado Pulqui? (Pulqui, un instante en la patria de la felicidad, 2007).
FM: No todavía no, se había dado en el BAFICI pero no se había estrenado en salas.
JC: ¿Ellos conocían tus anteriores trabajos?
FM: No, ellos sabían además por otra compañera que me conoce más, que fue la que les dio mi teléfono, sabían más o menos lo que había hecho, pero no fue porque vieron mis películas, sino mas por recomendación, porque sabían quien era, que se yo, porque tal vez habían leído alguna nota de los diarios; pero más por la confianza con la gente que me conectó, que me recomendó.
Sebastián Russo: En el comienzo de la película hay una referencia a “La hora de los hornos” (Getino-Solanas, 1968), y dada esta cuestión del pedido de una película de ficción, suena contradictorio.
FM: Si, aunque la referencia a “La hora de los hornos” es en tanto herramienta de trabajo político, la intención de ellos es que la película sirva como sirvió “La hora” en su momento, no? En ese momento fue muy importante como elemento de discusión, de politización de mucha gente. Era una película que movilizaba mucho, además por la forma en la que se la veía. Creo que tiene que ver con eso, no con un tipo de película similar, sino con lo que la película provocaba. El papel que tuvo la película dentro de la política en ese momento.
SR: Nos preguntábamos cómo fue el proceso de filmación, mas allá de ese primer momento de las reuniones, si el material se iba mostrando, si había discusiones sobre cómo y qué filmar.
FM: No el material no lo mostramos. Bah, un poco, porque armamos una especie de adelanto de la película que lo mostramos en algunos lugares como para interesar a la gente y juntar guita. Hicimos una proyección como de 15 minutos ponele, de lo primero que hicimos, para mostrar en ATE. Después en una peña que hicimos en Parque Patricios; creo que en la facultad de Filosofía y Letras (UBA), que yo ahí no estuve; en el profesorado del Joaquín V. González, ahí hubo mucha gente. Y la película veíamos que despertaba interés, la gente quería discutir. En algunos lugares, como la peña, pedíamos algo de colaboración, de guita para comprar algo.
* La entrevista se publicará de forma completa y exclusiva próximamente en la revista Cine Documental
[1] Director de Las Palmas Chaco -2002-, Espejo para cuando me pruebe el smoking -2005- y Pulqui, un instante en la patria de la felicidad -2007- entre otras. Y actual encargado del área Cine Ficción y Documental de Canal Siete, Televisión Pública.
[2] Por la gran de público se extendió su exhibición primero a Febrero, y luego al mes de Marzo.
[3] Donde además de Enrique “Chiche” Pecorino, según nos cuenta el director, se reúnen y forman parte del grupo original: Jorge Vazquez, Reinaldo Mena, Eladio “Tate ” Martinez, Juan Carlos “El Negro” Cena, y Rafael “El Rafa” Cullen.