Alejandro Fernández Almendras, director de “Huacho”

El lado oscuro del milagro chileno

Entrevista a Alejandro Fernández Almendras director de “Huacho”

 

Alejandro Fernández Almendras participo en el 24º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en la Competencia Latinoamericana con “Huacho” (Chile) habiendo recibido por la misma el premio Gran Paoa a la mejor película  en el 21º Festival Internacional de Cine de Viña del Mar.

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 Alfredo García: En tu cine la gente de campo y su vida cotidiana es protagonista absoluta, qué es lo que te impulsa a realizar esa mirada.

A.F.A.: Yo viví 10  años en New York, durante ese tiempo me empecé a interesar en hacer cine, y lo que me motivó en un primer momento y me empezó a hacer ruido interno fue hacer un cine sobre lo que había vivido de niño, sobre las imágenes del campo que tenía de mi infancia. Mi familia es del campo, mis abuelos son del campo y yo pase mucho tiempo en el campo de niño aunque no vivía ahí porque era estudiante, viviendo en una especie de ciudad anexo entre el campo y la ciudad. Tenia como imágenes de la tierra, las gallinas. Mis viejos se fueron a vivir al campo hace 15 años y hace 5 años mi viejo se jubiló y a partir de ahí viven definitivamente en el campo. El campo era muy importante para mí de manera emotiva, quise mostrar el campo como yo pienso que es o como yo lo veo. Muy lejos de lo que siempre el campo fue en Chile, el costumbrismo apoltronado, hecho desde la mirada del patrón y con una mirada estigmatizada de los pobres, de los campesinos.

 

A.G.: Tu película nos muestra el “lado oscuro” de lo que se ha llamado el milagro chileno.

A.F.A.: Exactamente, por eso se llama “Huacho”, por la gente que queda botada (expulsada) en esa transición. Quedamos todos botados. Llegó el mundo moderno, que fue como si nos hubiera pasado un camión por encima, y nos quedamos todos botados, rascándonos con nuestras propias uñas, tratando de sobrevivir de alguna manera. Todos los sueños, todas las utopías obreras y campesinas, la reforma agraria que existió en Chile en los años 60 y 70 fue barrida, ya no existen. Quedan la tierra arrasada y la gente esparcida por todos lados, tratando de sobrevivir y salvarse ellos solos. La última imagen de la película la veo como si la casa fuera un bote flotando en un mar tempestuoso.

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A.G.: ¿Cómo has logrado el trabajo con actores no profesionales?

A.F.A.: Empezamos a trabajar con actores no profesionales en el año 2005. Hicimos dos cortometrajes con actores no profesionales, básicamente es como una filosofía de vida: no buscar ciertas cosas es aceptar lo que ellos te dan, aceptar lo que los actores se les ocurre, lo que los actores inventan, sintiéndose en confianza, creando dinámica entre ellos, que potencien eso. Tratando a su vez de intervenir lo menos posible, aunque guiando algo, no de esforzar que repitan algunas palabras, sino tratar de favorecer que ocurran ciertas cosas y después guiar un poco para lo que este ocurriendo tenga que ver con lo que queremos lograr con la película.

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A.G.: Siendo la totalidad de la pantalla de nuestros países invadidas por distribuidoras multinacionales con sus películas, ¿cuál creés que sería el camino para que el cine latinoamericano pueda llegar a su gente?

A.F.A.: En Chile hay un camino que es claro, que no se ha tomado y que es muy difícil que se tome, pero tiene que ir por ahí la solución, y es la cuota de pantalla o algo que tenga que ver con eso. El estado chileno nos financió con 250.000 dólares para hacer la película, y es posible que esa inversión de 250.000 dólares que pone el gobierno, porque cree que el proyecto es importante, después no lo pueda ver la gente, no inviertiendo 5 o 10% en hacer que esa película se vea. Si el gobierno le ofreciera a una cadena de cines alquilar una sala para programar las películas que hicimos nosotros, con un precio fijo, las salas van a decir que sí. Eso le da la oportunidad a la gente común de ver películas nacionales. Esta no es una película de culto, de cine arte, a mí no me interesa que así se la considere. Entiendo que es lógico que por las dificultad que tienen se vaya por ese lado, pero es una película que cuando nosotros las mostramos en Portezuelo, en San Nicolás, en los lugares en donde la filmamos, resultó ser una película muy querida, y muy entendida por la gente. No es una obra extraña, densa, molesta. Tuvimos funciones con 700 personas en un gimnasio y la gente se mataba de risa con Cornelio, y al final la ovacionaban. Es como que hablamos su propio idioma. La misma gente nos decía “nos vemos en la pantalla, ésta es mi vida, no es maquillaje”.

Me parece muy triste que el mismo gobierno en su canal de televisión no quiera dar espacio a esta película, como si pensaran que a la gente común solo le interesa un tipo de películas. Esto me parece que no es un problema de la gente, es el problema de tres sujetos que tienen un negocio montado y no quieren que nadie los toque.

 

A.G.: Muchas gracias, y deseamos que Argentina tenga la posibilidad de ver “Huacho”

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  • italo araya

    Ayer tuve la posIbilidad de ver esta película en el FICIIQQ y considero que el tratamiento moral que le dio sobrepaso el audiovisual. Pero sin duda es un trabajo honesto, que no intenta venderte la pomada, sino que narra el dia de una familia campesina.

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