Entrevista a David Lipszyc, director de “Adopción”

Entrevista a David Lipszyc, director de “Adopción”: Competencia  Argentina 24º Festival Internacional de Cine de Mar del  Plata.

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A.G.: Después de un largo silencio como realizador de cine desde  “El astillero” (2000), volvés al cine con un tema que nos hace reflexionar y pensar, ¿cómo surge el tema de “Adopción”?

D.L.: El tema de “Adopción” empezó como una investigación que yo estaba haciendo sobre homosexualidad y adopción. Entonces entrevisté gente de la CHA, SIGLA, psicólogos, simplemente como un trabajo que me interesaba desde el punto de vista como investigador pensando hacer un documental. Estuve varios meses recabando información con esta gente que te mencione y por casualidad les pregunté si conocían algún caso. “Si, yo conozco un caso”, me dicen, “pero yo te voy a dar un teléfono porque realmente esta es una cuestión privativa de las personas, no se si realmente ellos quieren contar”, les digo cómo no, entonces me pidieron que les envíe un email con un poco la idea, mis antecedentes y mi teléfono. Diez días después recibo un llamado de una persona (no quiero mencionar el nombre porque tenemos un especie de acuerdo donde ellos no quieren aparecer) y ahí me contaron francamente la historia. Ahí empezamos a desarrollar lo que sería primero un acercamiento sobre la problemática gay. Además me encontré con una persona que me decía “yo nunca tuve problemas por ser homosexual”…cosa que me pareció extraño, un profesor universitario, el hijo de 30 años estaba ya trabajando en el sector de relaciones públicas de una empresa multinacional que lo primero que me dijo es “si hablamos de adopción en realidad muy poca gente sabe que soy adoptado, por ejemplo en mi trabajo no lo conté”; su novia una modelo, una chica muy rica. Parecía una pareja normal, no disfuncional como yo estaba buscando, un caso dramático pero durante las futuras charlas, de meses y meses, empecé a encontrar contradicciones. Porque, ¿cómo la madre no lo buscó cuando terminó la dictadura? y me respondieron “esa si es una buena pregunta, ahora que me acuerdo nosotros lo hablamos esto pero fue años después”. Pero que es lo que a vos te convenía por ejemplo, saber si era hijo de desaparecido  o no, porque cualquiera que vaya a adoptar un chico en el 76 es botín robado, para lo cual me responden “a pero mira que interesante, eso lo empecé a pensar mucho tiempo después”. Entonces, qué es lo que le convenía a el? Entonces había preguntas que yo tampoco quería ir muy en profundidad porque lo que temía era un rechazo. Por suerte me encontré con una puerta abierta sin resistencia en el muchacho, y me encontré en la diyuntiva de si el muchacho no quería participar en la película el padre tampoco, yo por respeto a él no puedo, pero me autorizó y me dijo yo te autorizo quizás reflejes realmente que la historia es esta, yo te doy toda la libertad del mundo para que vos puedas desarrollar un guión pero me gustaría estar cerca de la misma. Y tuvimos una relación de dos años de los cuales uno fue investigar con el libro. Lo leyó y le gusto; me dijo que estaba bien yo le pedí que lo pensara, que no quería meterme realmente en una historia que me era ajena y no tenía ningún derecho de apropiarme y me dijo no, yo creo que es una historia que merece ser contada; ahí empezó el plan de rodar un falso documental.

A.G.: La separación entre lo documental y la ficción en el cine es hoy cada vez más difusa. Esta situación está muy presente en tu película, me gustaría que nos hicieras una reflexión al respecto.

D.L.: A mi me sirvió una vez una charla que tuve sobre “La batalla de Argelia”, el film de Pontecorvo; él estuvo en Buenos Aires y la primera pregunta que a mi se me ocurrió hacerle es dónde está la parte documental de la película, y el me dice que “no hay un solo fotograma documental, todo es ficción”. Pero la película tiene tal potencia que uno no se pone a pensar… uno cree que es de un verismo y que realmente esas cosas estaban sucediendo en las calles con esa fotografía forzada y realmente me sirvió de modelo.Yo dije porque tengo que respetar estas reglas del género cuando en este momento con el digital millones de personas están abordando temáticas que son de la vida real y son un documento. Yo llamo documento o documental a un registro neutro como hizo Andy Warhol que puso una cámara en la esquina de una estación de servicio y pasaban los coches o un portero eléctrico, eso yo lo llamo registro documental. Lo demás es siempre una manipulación de alguien, el director que ubica la cámara, que secciona, que elige,  que no toma la total realidad, es un punto de vista. A mi me sirvió esto como para desechar ese “dogma” instalado no se por quién, por las criticas, por los festivales que ya ahora también en Cannes intervienen documentales con ficción en las competencias.

A mi me interesó estar permanentemente en el borde, porque yo estaba contando una historia sin memoria o por lo menos una historia donde no había registros por un montón de causas (shock, traumas, negaciones, necesidad de olvidar) y que en las entrevistas aparecían. Por eso un poco me parece que la película a servido tanto a los personajes reales de la realidad para replantearse también un acercamiento a su vida de relaciones familiares, les sirvió porque había cosas pendientes que salieron con la investigación. Yo no digo que soy un terapeuta, pero esto que le pasó hoy en la sala al público le sirvió como disparador para preguntas a cerca de los prejuicios; ¿por qué una familia homo parental no puede constituirse en una familia socialmente? Está bien lo del matrimonio civil y todo eso, pero falta la adopción. Si bien no es una película didáctica porque yo obvie todo eso aunque filme muchísima documentación con los actores reales de la sociedad homosexual argentina,( la CHA, SIGLA  y varios psicólogos) porque yo me documente  pues pensé en un primer momento incluirlos en la película, es mas lo filme pero después en el montaje  me di cuenta que se derivaba mucho, se abría mucho porque lo que me interesaba era contar esa estrecha relación que se va construyendo entre un padre y un hijo porque aunque no sea biológico igual todos los hijos sean biológicos o no tienen que ser adoptados.

A.G. : Al contar vos un caso real nos permitís como sociedad reflexionar sobre problemáticas que debemos tomar partido.

D.L. : En realidad siempre fue la idea documentar esta historia, documentar entre comillas, o sea tener una historia que permitiera un relato lo mas sincero posible, conmovedor,   mostrando un costado que la sociedad  intenta evitar , que no todos están de acuerdo que los homosexuales no sean una familia disfuncional sino que sean parte de la sociedad. Cuando yo he escuchado que dicen que el 10% de la población mundial es homosexual, es como una tendencia normal desde los griegos, desde el nacimiento del ser humano, no dicen que Adán y Eva…, para que vamos a entrar en la cuestión de la religión. Porque se oponen? quienes  son los intereses que existen para que una familia homosexual  pueda vivir normalmente integrada a la  sociedad. Siempre un director tiene que tomar partido, no se pueden meter muchos temas en una película , uno siempre tiene que hacer una elección, tomar un  partido y me pareció que todo lo demás si era importante,  estas entrevistas con estas personas que defendían indudablemente la adopción de matrimonios homo parentales entonces me parece que esto puede estar aparte, se puede colocar un DVD para quienes pueden interesarle la temática, informarse y que sea provocador un poco, y que sea la misma sociedad que pueda cambiar.

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