
S.M.: Siempre me interesó esa edad. Creo que es un estado muy particular por el que todos tenemos que atravesar, y para mí es como una especie de limbo, donde uno no es grande ni chico. Hay una búsqueda de una propia identidad y de ver cómo uno termina de asimilar el mundo que lo rodea. Para mí, la hermandad fue un vínculo muy importante en mi vida y ví que era un tema que daba para explorar, así que de ahí salió la idea.
A.G.: ¿Cómo elaboraste el guión para que lograra un clima de tensión y misterio, manteniendo inquieto al espectador?
S.M.: Trabajé en distintas etapas. Hice una primera versión , que me llevó varios años, puedo decirte que fueron más de dos en que los fui puliendo mi idea. Y puede ser que tenga algo misterioso, como vos decís, pero la idea en sí misma no es gran cosa. Es decir, son dos hermanos que están atravesando el duelo de su papá; es algo muy simple y muy concreto. Lo que me interesaba a partir del guión era lograr que el clima esté relacionado con el estado de duelo que atraviesan los personajes, y bueno, pensándolo así, creo que ese estado tiene mucho de misterioso, de oscuro y de no saber para qué lado se va, si uno se queda en la oscuridad o si uno puede salir. Creo que esos eran los climas que me interesaban trabajar para el tema que trata la película.
A.G.: ¿Cómo fue el trabajo con los actores? ¿Cómo te resultó trabajar con una debutante como Belén Bobina?
S.M.: Fue un lindo trabajo. A Belén la conocí a través de un casting abierto que había hecho yo y que tuvo mucha convocatoria. Ella tenía muy poca experiencia, solo había hecho un corto, pero había estudiado teatro. Puntualmente, fue en el proceso de casting que hice junto a la directora de casting María Rivera donde la conocí. Ví que mucho de su personalidad tenía que ver con el personaje, y después de varias pruebas noté que además de tener algo en común con el personaje, también tenía herramientas como actriz que eran impresionantes. Me dí cuenta de que Belén era muy profesional, resultó ser una gran compañera, una gran amiga. El trabajo con ella fue, en principio, leer el guión, le di mi visión de cómo ella lo debería interpretar, y después ensayamos bastante sobre todo cuando encontré a Elías que iba a hacer el rol de hermano. Me interesaba trabajar en conjunto para ver si podíamos lograr el vinculo de hermandad que necesitaba. Ensayamos mucho porque Elías tampoco tenia experiencia, él no sabía ni quería ser actor. Lo conocí en una reunión de amigos y también observé en él un emparentamiento con mi personaje, entonces le ofrecí hacer un casting y fue así como se dió.
A.G.: ¿No me equivoco si digo que tuviste una formación de dirección de actores con Julio Chávez, no?
S.M.: No. Pero primero estudié teatro en el Conservatorio Nacional durante un año, y después con Julio Chávez, con quien trabajaba el entrenamiento actoral pero como actriz.
A.G.: ¿Creés que falta la formación en dirección de actores en las escuelas de cine?
S.M. : Si, es cierto, es una parte que no hay. En las escuelas de cine muchas materias tocan ese tema pero sólo superficialmente, y es importante destacarlo porque a veces nos toca trabajar con actores y no estamos preparados. Es complicado dirigir actores, buscarlos, y más para una película porque la mayoría de las veces buscamos algo muy específico. Lo importante es tener una idea e ir armándola, porque una película es eso, se va armando y termina teniendo su propia vida.
A.G.: ¿Cuál fue el motivo de la elección del blanco y negro?
S.M.: Desde que comencé a escribirla que la imagine así. Después, cuando empecé a trabajar con la imagen y la parte de arte confirmé lo que quería hacer con ellos. La idea principal era sacar al espectador del código usual de hoy en día que es el color, me pareció que el blanco y negro me ayudaba para despegarlo de la realidad. También me sirvió para acompañar el estado de duelo y para armonizar las escenas porque filmábamos en distintas épocas y como podíamos. Por ejemplo, el color en las plantas cambia, pero el blanco y negro neutraliza y fue lo que ayudó en los rasgos de los personajes para hermanarlos. Otro de los motivos fue que queríamos atemporalizar la película para que no quede marcada por una época y además porque nos interesaba el hecho de que los personajes fueran una especie de criaturas.
A.G.: ¿Qué directores sentís que han influido en tu manera de hacer cine?
S.M. : Creo que todo lo que ví me influenció y me va a influenciar siempre porque uno ve películas que están buenas y aprende muchísimo y de las que no están buenas, uno aprende para no equivocarse. Me gustan mucho las películas de Tarkovsky, de Wes Anderson, y de directores argentinos Leonardo Favio, Leopoldo Torre Nilsson.
A.G.: Tu película me retrotrajo muchísimo a la primera época de Torre Nilsson, y observé que otros cronistas también detectaron lo mismo.
S.M.: Bueno, yo un poco lo descubrí (a Torre Nilsson) en el proceso de hacer esta película porque cuando tuve el guión escrito se lo presenté a María Rivera, quien anteriormente había visto un cortometraje mío y me había dicho que le interesaría ayudarme si tenía algún plan, y fue ella quien me lo nombró, me dijo que tenía mucho de él, y reconozco que hasta ese momento sabía quién era pero no conocía mucho su obra. Después empecé a ver películas dirigidas por él y había algo que claramente nos unía en la elección del tema, en la intención de cómo filmarlo. Yo también creo que algo de eso hay.
A.G.: ¿Cómo ves la presencia de la mujer en el cine latinoamericano?
S.M.: Me parece muy fuerte. Según lo que yo veo y escucho, me parece que hay muchas mujeres haciendo cine y películas muy buenas y que les va muy bien.
A.G. : Yo veo que las mujeres encaran temas más jugados, y con esto no digo que los hombres no se atrevan a hacerlos…
S.M. : Si, puede ser. Tal vez la mujer se toma ciertas libertades que los varones no, pero la verdad que no creo mucho en el tema de lo masculino y lo femenino, y creo que todas las personas tienen lados masculinos y lados femeninos. Lo que si es bueno es que la mujer tenga un lugar, que eso antes seguro no ocurría, y esta bueno que suceda ahora, pero no creo que el sexo sea determinante. Lo que sí creo es que la mujer tiene más sensibilidad.
A.G. : ¿Cómo te resultó el hecho de haber recibido el Premio a la Mejor Película en la Competencia Latinoamericana del Festival?
S.M. : Me sorprendí mucho, estoy muy contenta. No esperábamos el premio para nada porque sentíamos que habíamos hecho una película bastante especial, un poco marginal desde un punto de vista, muy intimo, muy personal y no sabíamos si con eso íbamos a tener algún espacio, ni siquiera sabíamos si íbamos a tener espacio en algún Festival, y el hecho de que la hayan programado para el Festival de Mar del Plata ya fue una alegría inmensa. Fue interesante que la película se pruebe con un público al que le interesan otro tipo de propuestas, y la verdad que el premio de por sí fue increíble. Menos todavía imaginábamos que un jurado que iba a ver una gran cantidad de películas de gran calidad, iba a poner sus ojos y votos en nuestra película. Es pura alegría, yo decía que era un milagro (risas).
A.G. : ¿Considerás que en el cine latinoamericano hay una identidad común?
S.M : Si, supongo que hay una identidad, pero que también es muy diversa, y por eso es muy difícil definirla, creo que lo que la define es eso, que es un cine muy diverso que por suerte representa muchos aspectos y muchas forma de ser latinoamericano. Tal vez no tiene una estructura como la de otras cinematografías mas tradicionales, pero así y todo creo que el cine latino es fresco, diverso y audaz también.
A.G. : ¿Tenés un plan de estreno para “La hora de la siesta”?
S.M. : Queremos estrenar la película en Febrero o Marzo de 2010, pero estamos trabajando con el Instituto de Cine y arreglando los espacios que tenemos en las salas.
A.G. : Parece que Febrero no es buena época…
S.M. : Bueno, en el Instituto nos dicen que sí. Algunas salas nos recomiendan marzo, porque para esa fecha la gente ya volvió de afuera. Lo importante sería encontrar salas que se dediquen más a ciertos tipos de películas, más que nada para la gente que se interesa en algo más diverso y no tan comercial, quizás una sala que se dedique a eso nos da una mano para difundir esta película.
A.G. : Actualmente, ¿tenés algún proyecto?
S.M. : Yo también soy productora y ahora estoy trabajando en un documental que va dirigir Néstor Frenkel, que va a filmarlo en Abril y Mayo. Allí hago la producción y además aporto lo que puedo creativamente, tanto para la producción como para el montaje, que también es algo que me interesa. Además estoy escribiendo algo, con mucho más entusiasmo, después de haber hecho esta película y lograr tener un reconocimiento. Saber que alguien le que presta atención a mi trabajo me da más seguridad y mas alegría, estamos con otra confianza. Estamos viendo si otros Festivales están interesados en la película, pero en principio el premio me dió alegría y confianza sobre mí misma, porque uno hace las cosas con mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucho amor, y tener un reconocimiento dan fuerzas y ganas de seguir creando.