Peón. Sobre Peoes de Eduardo Coutinho

“Estamos haciendo un film largometraje, documental. Una parte va a ser la campaña de Lula y otra parte van a ser los recuerdos de los participantes de las huelgas, preferentemente los anónimos…”

Así define Coutinho su obra. Así muestra el interior de su documental, mientras interpela a un grupo de vecinos de San Bernardo del Campo para que identifiquen a los trabajadores metalúrgicos que lucharon por sus derechos en las huelgas del ´79 y ´80 en el Brasil militar de la Alianza Renovadora Nacional.

peoes

De ellos se trata el film. De sus historias pretéritas y de sus presentes. De su pertenencia al conjunto de los obreros en lucha de aquellos años y de sus familias. De su trabajo en las fábricas y de sus momentos de ocio. De sus pares. De Lula.

Várzea Alegre, Ceará, Octubre 2002 sitúa la primera imagen de aquel pueblo que proveerá su gente. Cámara en mano, un auto recorre sus calles, deteniéndose en cada casa que albergue una historia. Coutinho avisa: “Eres la primera de la ciudad…” y define así el comienzo de su ruta. Los obreros metalúrgicos hoy retirados contarán sus vidas de juventud, atravesadas por la explotación en las fábricas automotrices y por su constante lucha contra aquellas condiciones de trabajo.

Se destaca su diversidad: sus orígenes distintos, su diferente compromiso durante las huelgas, su realidad actual. Desde algunos dirigentes hasta el personal de limpieza, de férreos militantes a obreros con carteles, hombres y mujeres son entrevistados por su antigua posición de protesta, de defensa. Sus recuerdos, bañados en sonrisas y dolores, son el valor último de cada toma. Sus historias presentes conmueven, enorgullecen. Ya aposentados, algunos rememoran su protagonismo con nostalgia y honra. Otros, áun activos, arrastran desde otras décadas su euforia optimista. Los más, anecdotizan su modestia y humildad.

Entrevistándolos en sus hogares, entre sus objetos y rodeados de sus familias, Coutinho descubre el después de la lucha. Con sus “¿Ahora qué hace…?”, cada obrero deja de serlo, al menos totalmente. Las entrevistas se muestran de manera consecutiva, sin un orden específico. Cada una se convierte en un zoom, acercándose lentamente a los obreros y obreras, abriendo el espacio entre ellos, recorriendo el interior de la masa en lucha. Ese conjunto se transforma así en sujetos individuales, identificados con sus nombres, que se reconocen a sí mismos a partir de sus experiencias dentro y fuera del movimiento gremial. La relación con sus compañeros, el diálogo familiar, el futuro deseado para sus hijos, son los tópicos que aborda Coutinho en sus entrevistas. Son los temas a los que desea aproximarse con su cámara, los que desea descubrir. Importa la actualidad de esos hombres y mujeres, su presente. Su hoy, construido sobre ese ayer.

¿Cuál es la pregunta que se hace y nos hace Coutinho?

¿Qué es un peón, tal vez? La respuesta es dada por uno de ellos, ante la consulta del director. Luego de advertirle con su “¿Sabés que eres el último que entrevisto…?”, el obrero responde “Yo soy un buen ejemplo de peón”. Y continúa: “Allá en los ´70, no había algo así como un peón de fábrica. [...] El peón hoy estaba aquí y mañana le decían “Debe ir a trabajar a Bahía”. Después de Bahía, le decían “Mañana, debe ir a Rio Grande do Sul”. Los peones rodaban a través del país. [...] Hoy, son los que trabajan en las fábricas, en frente de las máquinas, con uniformes. Aquel que cumple un horario, el que marca la tarjeta, ese es el peón.”. El controlado, la máquina, el anónimo.

¿Quién es Lula, quizás? “Un guía, un segundo padre…” dicen unos. “El PT…” deslizan otros. Y en el medio, sus discursos ante cientos de metalúrgicos durante las huelgas del ´79 y el ´80. Sus enérgicas palabras de lucha, su apoyo incondicional a los parados, su liderazgo. Y también sus dudas, su emoción, la intensidad de los instantes previos a encarar a esa masa de obreros que demandan su defensa.

Aquel antes de la lucha, de las huelgas, es el entorno inexorable. Esos tiempos bonitos que recuerdan con una sonrisa las mujeres de cuello azul son traídos por el documental a través de otros documentales. Coutinho amasa su obra con ingredientes de “ABC da greve” de Leon Hirszman, “Linha de montagem” de Renato Tapajós y “Greve” de Joao Batista de Andrade. Coutinho intercala, entre tomas propias, fragmentos de esos films, compuestos principalmente por imágenes de archivo. Se ven las huelgas por dentro, los discursos de los líderes sindicales, la represión policial, entre pantallas negras que, con letras blancas, detallan los sucesos principales de aquellos años. Coutinho muestra la cocina de su documental, igualando la construcción de su obra con la propia construcción de la lucha obrera y de la carrera política de Lula. Sus primeros planos sobre los entrevistados, que parecen desafiar la memoria de esos hombres y mujeres, intentando penetrar en sus miradas para descubrir algo más, se mezclan con otros primeros planos: esos que se acercan a descubrir el interior del propio documental. ¿Es esa la pregunta entonces? ¿Qué es un documental, cómo se hace? Coutinho investiga, viaja, pregunta, bucea en infinitas imágenes reales o narradas. Y nos muestra ese proceso, invitándonos a acompañarlo y a revelar una historia propia.

“¿Usted fue peón?”, le pregunta aquel último obrero entrevistado. “No”, responde Eduardo, mientras nosotros gritamos un sí desde este lado de la pantalla, que nos devuelve una placa negra cuyas letras blancas cuentan el triunfo de Lula como presidente.

  • Maria Maillard

    Hola!
    Desde mi ignorancia de como ver un documental, pretendo dejar un comentario sobre lo que he leído.
    Claro y conciso el analisis, deja entrever que tanto Coutinho como los entrevistados, estan atrapados entre los años 79/80, que tan duros fueron, mostrando la importancia de ese período en el que el pueblo, Pueblo, demuestra lo que es capaz de hacer, para lograr su cometido…

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