Entrevista a Juan Carlos Valdivia. Director de “Zona sur”.

Entrevista  a Juan Carlos Valdivia. Director de “Zona sur”.

Película seleccionada por Bolivia para ser la candidata al oscar 2010.

Mejor Dirección y Guión Festival Sundance 2010.

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A.G. Habiendo logrado que “Jonás y la ballena rosa” fuera una de las más taquillera de la época, continuaste después con “America visa” mostrándonos la situación de los que tienen que optar entre emigrar o quedarse,  y ahora pareciera que efectúas un viraje en tu carrera al contarnos esta historia mostrándonos a la clase alta boliviana en la sociedad actual… ¿cómo y por qué surge “Zona  sur”?

J.C.V.: Bueno, surge porque yo tuve un desencanto con el cine. Creo que de cuando en cuando los cineastas, los artistas,  tenemos que reinventarnos, tenemos que dar una sacudida al árbol y bueno para mi era una cuestión de vida o muerte. Dejé de ver cine por tres años, sentí que yo ya había perdido el encanto del cine, del amor por el cine, entonces de repente te volves un consumista y tienes que ver todo lo que sale nada mas por verlo, entonces en estos tres años de no ver cine…salió esta película.

Era un intento de sacar imágenes propias, algo totalmente mio. Entonces a veces hasta sentí que las cosas que estaba haciendo antes eran intercambiables, llegué a pensar que hasta que otro director podría haber dirigido mi ultima película, veo entonces también que en el cine latinoamericano estamos muy obsesionados con el profesionalismo y con un montón de cosas, entonces me dije voy a hacer lo que se me  hinche los huevos, y eso es lo que hice. No hice la película ni para el público, ni para los festivales, ni para la taquilla, ni para nada. Es una película muy personal y la hice con una intención totalmente artística, y hacer eso significó tomar un montón de riesgos, de ahí viene “Zona sur”.

Para mi era una cuestión de reinventarme de volver a nacer, de volver amar el cine y de hacer algo arriesgado, algo verdadero, de tocar mi vida personal, de ser autocrítico y de hablar de lo que está pasando en mi país. Además creo que es una cosa que me interesa. Regresé a Bolivia hace cuatro años, lo que pasa en mi país es fascinante y quiero ser parte de lo que está pasando y poner mi granito de arena. La película tiene una parte política también, pero política desde el lado donde yo primero me critico, critico a mi entorno, a mi sociedad, al mundo de donde yo vengo.

A.G.: El guión tiene un minucioso y delicado cuidado de cada diálogo, nos pintás la clase alta boliviana y su relación feudal con sus empleados, contanos cómo elaboraste este hermoso guión.

J.C.V.: Yo estoy muy sorprendido que el guión haya logrado ya dos premios: uno de ellos en Sundance y el otro en Guadalajara. Con este guión también me dije voy a tirar a la basura todos los libros de guionismo y de reflexiones, de los tres actos y toda esa mierda que había aprendido, es un guión totalmente minimalista. La primera parte

del guión lo puedes desordenar y la película sería creo que igual, pasa muy poco en términos de trama, es una película muy contemplativa, filosófica, podríamos decir, inclusive de atmósferas y es una especie de Frankenstein de mi familia. Digo Frankenstein porque está hecha de retazos de gente que conozco, de personajes.

A.G.: ¿Cómo seleccionaste a los actores logrando trabajos tan magníficos?

J.C.V.: Ha sido un trabajo de mucha paciencia con los actores, la mayoría de ellos nunca había actuado, incluyendo los protagonistas: la madre, el mayodormo, el niño, ellos nunca habían actuado, entonces a través de un proceso de casting largo, pero una vez que los encontré con mucha, mucha  paciencia. Escribí el guión de una manera muy suelta pensando que ya en los ensayos, en el proceso, iba a dejar que ellos lo digan con sus propias palabras, pero me di cuenta que los diálogos estaban bien, entonces no se cambió ni una coma prácticamente, algunas cosa muy pequeñas solamente, entonces hubo un trabajo de mucha paciencia, realmente de mucha paciencia, hay unas escenas que se hicieron al estilo Kubrick 35 tal vez para que salga como yo la quería. Es la primera vez en mi carrera que logro realizar exactamente lo que tenía en la cabeza. Siempre creo que a los directores nos pasan muchas cosas en el camino y termina a veces con un engendro o con una película donde mucha gente le metió la mano o donde muchas cosas salieron bien,  pero de otra manera. En esta película puedo decir que logré un gran control del material y me salió como me lo imaginé. Para mi es un logro personal absolutamente maravilloso.

A.G.: Parte de los diálogos de Wilson y Marcelina están en aymara y no están subtitulados, ¿Por qué?

J.C.V.: Porque aquí en Bolivia convivimos con gente que no entendemos lo que dicen, que no sabemos de su cultura. Yo quería que el público, y en especial el público boliviano, perciba eso. A mucha gente le ha molestado, pero a mi me encanta, pues tu sabes aquí en la calle en Bolivia pueden estar hablando de ti, y ni tienes ni puta idea que están diciendo y eso es una cosa que se siente todo el tiempo. Entonces lo quería, más alla de lo que dicen, yo creo que uno se imagina lo que están diciendo. Por ejemplo en la película deben estar hablando de la señora y del mal trato, digamos en fin, ya te imaginas lo que están diciendo, me gustaba que te sientas que no eres parte de eso y que no lo puedes entender y que es un mundo impenetrable. ¿Cómo puedes tú convivir con otras culturas en tu casa y no saber tantas cosas de la otra persona? Es una cosa que siempre me llamó mucho la atención.

A.G.: Parecería que tu película efectúa una reflexión sobre el matriarcado boliviano, ¿es así?

J.C.V.: Si, yo creo que la sociedad occidental boliviana es matriarcal, creo que también a veces las mujeres crean machos débiles y hembras fuertes y lo hacen consintiendo exageradamente a los varones y creo que de esta manera ellas recrean este mismo matriarcado. Es un fenómeno muy interesante, y creo que asi es esta sociedad donde yo vivo, de donde yo vengo.

A.G.: Has dicho que “a los bolivianos nos hace falta mirarnos al espejo como sociedad”, amplíanos estos conceptos.

J.C.V.: Si yo creo que a los bolivianos nos urge realmente, mira es una cosa muy compleja porque a veces siento que ya tienen demasiada realidad, o sea que también los bolivianos necesitamos soñar por un lado, imaginarnos otro país y otras cosas, pero por otro lado que nos falta mucha autocrítica y vernos al espejo; por eso la película está llena de espejos, es como poner un espejo a la sociedad, es muy  doloroso, duele, duele cuando ves las cosas que no te gustan que asi nomás son, qué vas a hacer entonces, yo quería poner las cosas asi, sin vaselina.

A.G.: Algunos han querido ver en tu película una crítica al gobierno de Evo Morales al mostrarnos a un aymara ahora con alto poder adquisitivo queriendo comprar la casa de la patrona.

J.C.V.: Yo no creo que sea una crítica para nada al gobierno de Evo Morales, yo mas bien creo que eso que está pasando cuando viene una mujer de origen indígena  a comprar la casa es un secreto a voces, es algo que ha estado pasando en mi sociedad en mucho tiempo y ahora pasa más. Eso que se ve en la película, que viene una señora con una maleta de dólares para comprar una casa, pasa todos los días en Bolivia. Y eso ha sido un balde de agua fría para mucha gente que no quiere aceptar esa realidad. Pero es parte de un cambio de elite, el país esta cambiando de elite: la elite que está en el poder es otra y la película muestra eso mismo. No creo que sea una crítica sino simplemente que ahora es parte de nuestra realidad y nos tenemos que acostumbrar a eso.

A.G.: Ese almuerzo final en el jardín que todos comparten (blancos  y aymaras) expresa tu deseo de que tu país finalmente se integre, ¿ves posible que eso ocurra?

J.C.V.: Si, ha habido algunas criticas, algunas personas hubieran preferido que ponga la guillotina en la película, pero yo soy una persona que nunca hubiera traicionado mi alma, mi manera de ver el mundo. Yo creo que hay un espacio de reconciliación, de convivencia, que tenemos que aprender a respetar y aceptar al otro, yo creo que eso tiene que pasar y está empezando a pasar en Bolivia, por lo menos de mi lado yo opino que asi es y asi debe ser.

A.G.: ¿Cómo ves la nueva camada de realizadores bolivianos?

J.C.V.: Creo que el Cine boliviano está en una crisis tremenda porque no tenemos institucionalidad y los jóvenes (que hay muchos y con mucho talento) no tienen los recursos adecuados para hacer un cine que pueda trascender en el sistema, en el mercado. La gente está haciendo películas de una manera muy artesanal a la que le cuesta mucho que llegue al publico a los festivales, ya sea dentro o fuera de Bolivia y creo que eso es una cosa que tenemos que resolver en Bolivia con urgencia porque creo que hay una nueva generación con una amplia gama de temas y de manera de hacer cine que tiene que verse.

A.G.: ¿Crees que existe un cine latinoamericano? De ser así, ¿qué características tendría?

J.C.V.: El cine latinoamericano siempre ha estado ligado a lo social, porque es difícil hacer un cine muy frívolo con la sociedad que tenemos tan llena de problemas pero también creo por un lado que ese cine responde a una necesidad, a la realidad que tenemos, pero también tenemos una cultura tan esplendida, una cultura visual tan rica, que tenemos la oportunidad realmente, creo que habiéndolo visto en Sundance, el cine está en un momento de cambio y la nueva propuesta pude venir tanto de Blangadesth o  de Bolivia, como de Chicago…es maravilloso el momento que estamos viviendo y creo que en los últimos años el Cono Sur está dando películas muy interesantes.

A.G.: Después de su importante triunfo en Sundance, ¿cuál es el recorrido que le espera a  “Zona sur”?

J.C.V.: Tenemos una larga lista de festivales, pero también una cosa que es buena es que la película se va estrenar comercialmente en Argentina, Uruguay, Chile, bueno en toda Sudamérica, además la película se está empezando a vender a través de gente muy importante en Europa y en el mercado Americano en un circuito de arte. Creo que es una película que está encontrando muy buen eco fuera de Bolivia.

A.G.: Se estrenó en La Paz, ¿cuál fue su repercusión?

J.C.V.: Si, se estrenó aquí. Es una película que ha causado una polémica bárbara, la gente sigue hablando de la película. Es una película que un poco te tira la papa caliente, no te lo resuelve, no te lo empaqueta de una manera bonita , entonces te la deja abierta, entonces la gente ha sentido la necesidad de hablarlo, habla mucho, lo cual es maravilloso saber que todavía la gente está completando la película.

A.G.: ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

J.C.V.: Si, espero poder filmar este año porque ahora sí estoy con las pilas superpuestas, con muchas ganas, con mucho entusiasmo. Con esta película creo que he encontrado un camino, he encontrado mi voz, he encontrado muchas cosas que quiero continuar, que quiero remarcar y quiero seguir trabajando.

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  • Violeta De María Pinto

    DUDO MUCHO QUE EL DIRECTOR DE LA PELÍCULA LEA ESTE MENSAJE, OJALÁ ASÍ FUERA, VI LA MISMA EN UN CANAL DE CINE LATINO Y ME DEJÓ UN AGRADABILÍSIMO SENTIMIENTO DE LO QUE SE LLAMA DISFRUTAR ESAS IMÁGENES, POÉTICAMENTE EN MOVIMIENTO CONSTANTE. APARTE DEL GUIÓN, LAS ACTUACIONES, LOS ACTORES, LA CÁMARA ES MAGNÍFICA. NO HABÍA VISTO ESTE FENÓMENO TÉCNICO TAN BRILLANTEMENTE UTILIZADO.
    ME FELICITO POR HABERLA VISTO Y DISFRUTADO TANTO-FELICITO A ESTE EXTRAORDINARIO EQUIPO Y DESEO SIGA HACIÉNDOLO CON LA MISMA MAESTRÍA Y GOZO. SALUDOS Y QUE RECIBA UN GRAN ABRAZO CON LA GRATITUD DE UNA CINÉFILA CIEN POR IENTO.

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