La palabra empeñada (Argentina, 2010) es un largometraje documental de noventa minutos, realizado por Juan Pablo Ruiz y Martín Masetti, sobre los últimos años de la vida del periodista y guerrillero Jorge Ricardo Masetti (19291964?). Es decir, desde su encuentro con Ernesto Che Guevara y Fidel Castro en la Sierra Maestra en el año 1958, hasta su desaparición en la selva salteña a fines de abril de 1964, donde lideraba el Ejército Guerrillero del Pueblo bajo el nombre de Comandante Segundo.
Jorge Ricardo Masetti tuvo una corta pero intensa existencia: nació el 31 de mayo de 1929 en Avellaneda, y la última vez que lo vieron sus compañeros guerrilleros fue al borde del río Piedras, en la selva salteña del departamento de Orán. Entonces era el jefe al mando del EGP, la primera guerrilla guevarista del país. A mediados de los años cuarenta, luego de probarse como jugador de fútbol en el Racing Club y de grabar algunos clásicos tangos de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, el joven Masetti se inició en el periodismo: trabajó en el diario Tribuna, luego en Noticias Gráficas y Clarín, y en las radio Excelsior y El Mundo. Siendo jefe de la sección de internacionales de El Mundo viajó a Cuba para entrevistar a Fidel Castro y al Che Guevara antes del triunfo de la revolución. De ese encuentro nacería su maravilloso relato Los que luchan y los que lloran. Un año más tarde, Masetti volvió a Cuba invitado por el Che para fundar y dirigir la agencia de noticias Prensa Latina, donde tuvo como compañeros de trabajo a Rodolfo Walsh y a Gabriel García Márquez, y las colaboraciones de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros intelectuales. Forjó una intensa amistad con el Che Guevara, y sus coincidencias ideológicas y prácticas lo llevaron al intento revolucionario en la Argentina, a principio de los años sesenta. Al igual que el Che, Masetti cambió La Habana por la selva sudamericana, y murió cuando aún no había cumplido los 35 años. A diferencia del Che, su cuerpo aún no fue encontrado.
Conversamos con Martín Masetti sobre su abuelo, personaje central de este documental, y sobre la realización de La palabra empeñada.
¿Cómo nace la idea de hacer esta película y cómo es el camino que llevaste adelante?
La idea nace hace mucho, con mi hermano colgado mirando un documental que nos gustó, creo que era “Balsero”, y de casualidad conversando dijimos “qué raro que nunca se haya hecho nada sobre el abuelo”. Y quedó flotando. Luego yo empecé a inmiscuirme en lo que es el mundo del cine desde un lugar muy pequeño. Me fue gustando el cine. Conocí a Juan Pablo (Ruiz) luego, y estábamos muy aburridos en un videoclub en el que trabajábamos, esas tardes en las que no tenés nada que hablar yo le conté la historia y él se fascinó y desde ahí no paramos nunca. Fueron cuatro años de laburo sin parar.
Es interesante esto de que la idea nació de una intención familiar de hablar de tu abuelo, pero a la vez el documental no es de los que están de moda últimamente que son los autobiográficos o los que nacen desde la subjetividad en la que el director tiene una relación muy personal e íntima con la historia, y cuenta desde la primera persona y desde sus impresiones, como M de Martín Prividera o Los rubios, de Albertina Carri. Lo estructuraste como un documental tradicional…
Fue algo que nos planteamos de entrada. En parte no queríamos hacer lo que ya se venía haciendo, no porque estuviera mal sino porque teníamos ganas de hacer un documental clásico. Este es un documental testimonial bien clásico, porque nos parecía que lo importante era focalizar en la historia de Masetti, que es una historia muy atractiva. Si nosotros hacíamos un doble relato: el de la historia de vida de él y el de mis impresiones a medida de que íbamos investigando la historia, se iba a perder en realidad el foco de lo que queríamos contar que eran los últimos años de él. Eso es lo que nos motivó a hacer la película. Esta historia tenía un sustento, merecía ser contada en formato documental.
¿Por qué pensás que no se contó antes?
Podría decir porqué no se contó antes, pero ahora se que hay como cuatro proyectos de películas sobre Jorge Masetti. Siempre surge eso: cuando a uno se le ocurre una idea, es cómo si hubiese un radar y se le ocurren a cuatro más. Nos fuimos enterando a medida que hacíamos la investigación.
¿Proyectos documentales?
Si. No se en qué quedaron, porque empezaron algunos después que nosotros. Creo que el grupo Caras y Caretas estaba haciendo uno, el colectivo Doc Sud… eran proyectos bastantes diferentes al nuestro. Vuelvo a la pregunta que me hiciste: ¿por qué fue olvidada la figura de Masetti? Hay varias conjeturas. Puede ser porque no haya llevado a cabo su carrera de periodista acá en la Argentina, exceptuando la entrevista que les hizo al Che y a Fidel en Sierra Maestra en 1958, antes del triunfo de la revolución, en pleno cerco de Batista, para Radio El Mundo. Rodolfo Walsh nombra esta entrevista como una epopeya del periodismo argentino, pero igualmente en el prólogo, él ya dice que Masetti va a quedar en el olvido.
Estamos hablando del libro “Los que luchan y los que lloran”…
Si, si. Y más que haya caído en el olvido, lo que me llama la atención ahora una vez estrenado el documental es la repercusión que hemos tenido de casi todos los medios, Clarín, La Nación, Ámbito Financiero, muchas radios… la impresión que me da es que la gente que estudiaba periodismo, la generación de 60, 70 años que conocía esta historia casi como una leyenda, quería descubrir esta historia. Y eso nos pone contento porque uno de los objetivos de la película era dar un poco de luz a la historia.
En el prólogo de Walsh que está fechado en marzo del 69, sobre lo que vos hacías referencia, dice: “que su nombre siga casi tan ignorado en su país como el pedazo de selva que esconde sus huesos, era previsible para Jorge Masetti. Periodista, sabía como se construyen renombres y se tejen olvidos. Guerrillero, pudo presumir que si era derrotado el enemigo sería el dueño momentáneo de su historia”…
Es una buena explicación… escribe bien este muchacho…
En el documental, como bien decías, la película empieza con Masetti yendo a la Sierra Maestra ya trabajando para radio El Mundo, pero antes de eso, toda la historia previa y la biografía de Jorge Masetti, creo que donde mejor está narrado y relatado es en el libro “Los orígenes perdidos de la guerrilla en la Argentina”, que es de Gabriel Rot. En este libro cuenta la llegada del abuelo de Masetti a la Argentina, de su relación con el barrio de Avellaneda, con el Racing Club donde se probó como jugador, su relación con el tango, y que llegó a grabar algo que luego destruyó por las burlas de sus amigos. Uno de los tangos que grabó fue “Cuando tu no estás”, de Gardel y Le Pera…
Tenía un seudónimo, que era “José Amor”, con el que pretendía llegar a la fama en los arrabales…
Luego, trabajando para radio El Mundo como jefe de internacionales, él mismo se envió a Cuba después de negociar el financiamiento con el jefe de la radio. Al subir a hacer estas entrevistas y ver esta revolución naciente, Masetti surge una transformación ¿no?
Sí. Es inevitable no mencionar Los que luchan y los que lloran, porque sin leer el libro es muy difícil de comprender. Son esos libros donde el narrador se vuelve parte de la historia. Es lo que le pasa a Walsh también en Operación Masacre, salvando las distancias literarias…Masetti queda muy comprometido con esa historia, por eso el título del libro, y él una vez que vuelve a la Argentina no es la misma persona y queda totalmente comprometido con la situación política y social que acaba de vivir en Cuba.
Uno de los puntos fuertes del documental es la calidad de los personajes entrevistados, entre ellos Gabriel García Marquez, compañero de Masetti en Prensa Latina, y muchos de los compañeros de Masetti en la selva argentina en el EGP. ¿Cómo fue el trabajo de investigación, cómo se documentaron, cómo hicieron los contactos para llegar a toda esta gente?
Los contactos fueron de los más diversos. En general, las entrevistas que realizamos en Cuba fue a través de Conchita Dumois, que fue la segunda mujer de mi abuelo, y que prácticamente fue mi abuela en el exilio (yo viví en Cuba del 81 al 85 durante el exilio de mis padres), y yo en esa instancia recordaba que toda esta gente que aparece en el documental pululaban por la casa de mi abuela, incluso García Márquez. Empezamos con una entrevista a Ricardo Horvat, que nos ayudó muchísimo, porque yo tenía alguna experiencia en periodismo pero muy básica, entrevistar es difícil y más cuando se están tocando temas tan profundos para las personas, y Horvat fue como un buen entrenamiento y nos dio muchísimo material. Lamento mucho que no esté en el corte final de la película. Luego en la Argentina fue llamando por teléfono, insistiendo… a Alejandro Doria estuve dos años y medio, una vez cada cuatro meses iba a la casa y nunca me daba la entrevista, entonces conversábamos de bueyes perdidos, y terminó dándome la entrevista a los dos años y medios y falleció a los 20 días. Lamentablemente fueron falleciendo varios de los entrevistados, inclusive Conchita Dumois. Momentos difíciles para nosotros. Igual era de esperar, fue un documental que se podía filmar con los testimonios que tiene en el momento en que lo hicimos, ya en este momento no se podría hacer. Y me hubiese gustado hacerlo quince años antes y encontrar un poco más joven a todos, pero bueno, fue así, a pulmón y tirándose el lance, buscando el mail de Ciro Bustos y escribiéndole, por ejemplo. Costó.
¿Cuáles fueron las repercusiones en Cuba del documental?
Las repercusiones que tengo son de los que participaron. Les gustó mucho y todos sentían la necesidad de esta historia. Mastetti en Cuba no vamos a decir que es olvidado, se lo recuerda para el día del periodista, tiene colegios con su nombre, pero no se había hecho tampoco nunca algo así. Estaban todos muy contentos. Las repercusiones es de gente a la que le toca muy de cerca la historia, siempre está ligada a una emotividad. Ciro Bustos estaba más emocionado de ver a toda esa gente junta que él conoció a los 28 años… Del pueblo todavía no se.
Un año después de que triunfa la revolución, Masetti es convocado por el Che para fundar Prensa Latina, la agencia de noticias…
Si, el Che cuando lo ve llegar a Masetti por segunda vez a la Sierra dice “este tipo es de los míos”. Le dice “te van a matar, estás completamente loco”, y el otro debe haber dicho “mirá quien me lo dice”. A partir de ahí es el contacto, creo que ya ahí habían tenido conversaciones de gestar ésto. Prensa Latina es una idea que nace del Che, que era un tipo muy preocupado por los medios, sabía la importancia que tienen los medios, más en una revolución. Y Masetti es de las primeras personas que viaja a Cuba después de la revolución, con la madre del Che, en el mismo avión.
Hay historias que dicen que en Prensa Latina, Masetti trabajaba igual que el Che, que no dormía nunca, que estaba las 24 horas al pie del cañón, que tenía muy claro hacia dónde se dirigía…
Es que en un momento revolucionario, lo digo con toda la humildad porque yo no lo he vivido, pero por lo que he rescatado, no existe el sueño burgués de ocho horas. Creo que así sería Masetti, el Che, y gran parte de la gente que estaba imbuida en lo que era la naciente revolución. No te vas a ir a dormir ocho horas y besars a tus hijos, eso no existe. Son lugares donde no hay grises: es blanco o negro y todo el tiempo hay que tomar decisiones. Imagino que Fidel no dormiría, directamente. Es parte de una circunstancia histórica que les toca vivir. ¿Vas a fundar una agencia de noticias? Y bueno, dormí en la agencia…
Incluso más adelante habrá un paralelismo entre Masetti y el Che cuando ambos abandonen su reciente paternidad para emprender una lucha guerrillera. Así llegamos al último capítulo de la película, “La revolución en la Argentina”, cuando él viene al país y arma el EGP.
El Ejército Guerrillero del Pueblo son cinco personas, los que llegan desde Cuba, pasan por Argelia, etc. El EGP tenía una base política en las ciudades, en Córdoba, en Rosario, el grupo “Pasado y presente” de (José María) “Pancho” Aricó en Córdoba… se vino todo abajo muy de pronto, pero tenían el apoyo de muchas personas, incluso escisiones del Partido Comunista de (Victorio) Codevilla.
Algo que noté del documental es que algunas cosas se dan por sabidas. En una hora y media es muy difícil contar la vida de una persona, más una vida tan intensa como la de tu abuelo, pero por ejemplo noté que había preguntas a los guerrilleros que acompañaron a Jorge Masetti en la selva en Salta, que están relacionadas específicamente a la polémica con Oscar del Barco, “No matar”, que se generó en un ámbito intelectual pero que tuvo varias repercusiones, incluyendo dos tomos de libros. Ese debate hace referencia al fusilamiento interno de dos guerrilleros que se dio en el EGP (Adolfo Rotblat y Bernardo Groswald). En la película lo das por sobreentendido y los entrevistados opinan sobre eso…
Hay muchas cosas que se dan por sobreentendidas. El sectarismo en Cuba en la época de Prensa Latina también. Pero fue una decisión, sino teníamos que caer en la disposición de hacer un documental más didáctico, y sabemos que la película es para la gente que está más o menos interiorizada con el tema. En cuanto a mi opinión personal respecto al “no matarás”, a mi no me gusta justificar la muerte, yo no lo haría, no tendría la cara para decir “estuvo bien que hayan fusilado a esos dos jóvenes de 20 años”, pero tampoco tengo el aspecto romántico de lo que es una guerrilla. Una guerrilla es un grupo militar que cumple una disciplina militar como cualquier otro grupo militar, y lamentablemente ocurrieron esas cosas. Hay dos posiciones dentro del documental, uno dice que los podrían haber sacado, y otro que resalta el estado de quiebre en el que estaban… a mi la intelectualidad no me gusta, entonces no lo tocamos, respeto a Oscar del Barco, a todos, pero esas discusiones intelectuales me hinchan las bolas y me causan desagrados. Tengo un problema personal con el “no matarás, los intelectuales hablamos”. Los intelectuales que hablen, 50 años después… si ellos están arrepentidos como el caso Oscar del Barco, “no mataremos”, tendría que haber escrito, porque Oscar del Barco fue también del grupo que apoyó el EGP. Es difícil para mí. Lo que te puedo decir es que noto una diferencia abismal entre el cubano y el argentino. El cubano, este tipo espantoso de coyuntura que tiene cualquier guerra las tiene asimiladas, porque el pueblo cubano estuvo en guerra. El argentino, lo que tiene asimilado es una intelectualización y una discusión permanente de todo en la que se cae en un abuso sin comprender una coyuntura y un momento histórico, como si hubieran salido a matar a la calle. Igual lo comprendo, no hablo tanto de Del Barco, pero escucho a Tomás Abraham hablando y después hago zapping y lo escucho a Tomás Abraham diciendo que le gusta Luciana Lopilato, entonces que se vaya a la mierda. A mi me jode mucho en los medios esa gente que se cree que es la voz de una generación: (Marcelo) Tinelli, (Jorge) Lanata, (José Pablo) Feimann. Me hincha las bolas cuando está “la voz de la filosofía, la voz del periodismo”… la voz de nada, porque son voces que callan muchas otras voces, y a mi me gustaría más que hablen las voces de la gente. Igual no justificó para nada lo que pasó, no tendría cara para decirle a los familiares de los fusilados “y bueno, pero ellos se metieron en eso…”.
¿Cuáles crees que fueron las razones por las que la guerrilla de Masetti no triunfó como la de Fidel Castro?
En principio porque no existía el movimiento 26 de Julio y porque los derrotaron muy rápido. Si en la guerrilla de Fidel Castro, con el desembarco del Granma no sobrevivían estos 12 que sobrevivieron con seis fusiles, hoy se estaría hablando de la tragedia de esa guerrilla. Hay mucho de azar en la historia, y también hay mucho de compromiso y de voluntad. Una persona que se plantea hacer una revolución sabe que tiene 99% de posibilidades de perder, porque está luchando contra el sistema más poderoso que existe sobre la tierra: el capitalismo. La gran mayoría de los intentos de revolución terminó en fracaso, lo cual no significa que no sean válidos, porque han generado conciencia. El Che Guevara no ganó nunca nada (fuera de Cuba), pero la lucha de los obreros de FIAT en Italia llevaba las banderas del Che Guevara. Son gente que quizá no logra hacer la revolución, pero avanza.


