Diario de viaje. Santa Clara, Cuba.

Sobre una proyección de “Violeta se fue a los cielos”

Martes 5 de Febrero 2013

“Llegamos a la heroica ciudad de Santa Clara, ciudad que en diciembre de 1958 fuera liberada por el Che Guevara de la dictadura de Fulgencio Batista, luego de descarrilar un tren blindado que transportaba armamento de guerra, dándole un giro definitivo hacia el triunfo a la lucha revolucionaria llevada adelante por el Movimiento 26 de Julio, con Fidel Castro a la cabeza.” …

… “Julio, el dueño de la casa particular donde nos alojamos, nos cuenta orgulloso que Santa Clara posee la segunda universidad más prestigiosa del país, y que recibe jóvenes de todas partes, lo que le da a la ciudad un perfil cultural activo y cosmopolita  que la caracteriza.” …

… “La visita al monumento y memorial de el comandante Ernesto Guevara me parecieron fascinantes, pero sigo creyendo que el museo de Alta Gracia, en la Córdoba argentina, es el más emotivo de todos los lugares en memoria del Che.”…

… “…el calor del invierno cubano es cosa seria, no me quiero imaginar cómo es esto en verano…”

… “Después de cenar decidimos salir a dar una vuelta por la noche de Santa Clara. Queríamos encontrar el renombrado Club Mejunje, el centro juvenil de promoción cultural donde dicen que suceden las actividades sociales y culturales de vanguardia de la ciudad.

… “Como toda ciudad Santa Clara presenta una cara de día y otra muy distinta de noche. La primera impresión es que, de noche, las actividades sociales suceden en cada esquina, sin necesidad de que exista un lugar particular que las convoque…”

…“En una calle semioscura, a dos cuadras del parque central, encontramos el Club Mejunje. Gente de diversas edades, y nacionalidades, se distribuían agrupadas por toda la cuadra charlando y bebiendo animadamente.

La cartelera de programación ubicada en la entrada al centro cultural nos anunciaba que en menos de cinco minutos comenzaba la  proyección de la película  VIOLETA, se fue a los cielos, del director chileno Andrés Wood.

Cuando preguntamos por el ingreso a la sala de exhibición, un señor, que estaba acercando más sillas al concurrido bar que funciona en el salón de entrada del lugar, al ver nuestra cara de visitantes desorientados nos invitó a esperar tranquilos tomándonos algo en el bar ya que la película ‘aún no ha llegado, va a llegar en bicicleta’.

Aprovechamos el momento para enterarnos que el Mejunje realiza frecuentemente proyecciones cinematográficas de diversos orígenes, temáticas, y géneros. Sin embargo la función de este día Martes, 5 de febrero, se realizó en recuerdo de la multifacética artista chilena Violeta Parra, al cumplirse 46 años de aquel instante en el que decidido acabar con su presencia física en este mundo.

El señor nos dice que la proyección se hace en la sala del fondo,  que estemos tranquilos que él nos avisa cuando empieza, y que más tarde toca una banda de Heavy Metal cubana en el escenario al aire libre del lugar.” …

 

…“Decidimos salir a esperar la llegada de la película a la puerta del lugar. Nos entretenemos observando a los integrantes de los bulliciosos grupos que pueblan la vereda. Muchos de ellos con apariencia y parafernalia características de la tribu urbana del Metal.  Un muchacho caribeño, vestido de negro con remera de Korn, nos pregunta en inglés si estábamos ahí para ver a la banda de música metálica cubana. Luego de aclarar la confusión, primeramente la idiomática, nos enteramos que su nombre es Yanosik y que es de aquí, de Santa Clara. Nos cuenta que la localidad tiene una histórica movida metalera. Que en pocos meses más se realizará en la ciudad la decimo sexta edición del festival Ciudad Metal. Que no hay muchos lugares para tocar pero que El Mejunje siempre le da una mano a lo diferente. Nos cuenta que desde hace 29 años este centro cultural se propuso trabajar por la inclusión de las minorías musicales y sexuales. Que de Lunes a Lunes se acercan estudiantes universitarios, profesionales, artistas, trabajadores, homosexuales, amas de casa, etc.… y que cada uno se encuentra a gusto ya que cualquier día uno se puede encontrar con conciertos de bolero, trova, rock, música electrónica, etc.; y con espectáculos infantiles, proyecciones de filmes, teatro, exposiciones de artes plásticas; y los sábados por la noche el único espectáculo oficial de Drag Queens de Cuba.”…

…“Entramos a la sala con la película poquiticos minutos comenzada y nos acomodamos en lo más alto de la grada dispuesta frente a la pantalla. Seriamos  aproximadamente 20 espectadores, aunque el número es relativo ya que a lo largo de la función la gente salía o ingresaba de la misma según sus diferentes antojos o necesidades.

La película resulta ser una versión libre del libro biográfico VIOLETA, se fue a los cielos de Ángel Parra, hijo de la artista. En un relato fragmentado y disruptivo en tiempos y espacios, y a través de la sorprendente personificación de la actriz Francisca Gavilán en el papel de Violeta, la película nos acerca a su mundo interior, a las personas que moldearon su vida, sus viajes, amores, sueños, frustraciones, ilusiones y miedos”…

…”A medida que en la pantalla las conocidas canciones se iban sucediendo en este lejano caribe un sentimiento de sureña pertenencia continental nos hacía sentir más cerca de casa, comparados con la aparente falta de reacción emocional del resto de los espectadores. El único momento de familiaridad emotiva con la banda sonora lo hace explícito un grupo de cuatro jóvenes que se sorprenden, y acompañan tarareando, cuando el actor que encarna a Gilbert Favre,  antropólogo y musicólogo suizo (el gran amor de la cantora trasandina),  interpreta con su quena La Internacional, en honor de Violeta.”

…”Si bien conocía buena parte de su obra musical, la película me atrapó permitiéndome conocer facetas que desconocía de esta cantautora, pintora, escultora, bordadora, ceramista, conductora radial, recopiladora de la Música Popular Chilena, y fundadora de la Nueva Canción Chilena. Su participación en 1954 en el festival juvenil de Varsovia, en Polonia. Su posterior gira por la Unión Soviética, que le permite recorrer Europa y grabar en Francia sus primeros discos larga duración, que la llevan a tener un éxito internacional inédito para cualquier artista chileno.  O el hecho de que en 1964 Violeta del Carmen Parra Sandoval  expone sus telares, arpilleras y  óleos en el Museo del Louvre en París, logrando así ser la primera artista latinoamericana en exhibir individualmente en ese lugar.”…

 

…“Falta poco más de media hora para que finalice la proyección, y comienza a entremezclarse con el audio de la película el tritono característico de los acordes de la música metálica, proveniente del patio contiguo a la sala. El recital había comenzado, y a la película todavía le faltaba para llegar al trágico desenlace. La historia avanzaba en la pantalla hasta que en un momento la familiaridad de una melodía llamó mi atención desde el escenario al aire libre de El Mejunje. Divertido, reconozco una versión pesada del tema Un beso y una flor de Nino Bravo. El tema  siguiente que se hizo presente en la sala  fue otra canción del mismo cantautor español, mientras en la película la historia se aproximaba a su final. América, fue entonces, la música que echó a rodar en mi interior el viejo juego del subconsciente, el de la libre asociación, a modo de reflexión sobre la azarosa construcción de los caminos que llevan a dos argentinos, de la tierra de Ernesto Guevara, multifacético, comunista, internacionalista,  a presenciar una coproducción chileno-franco-argentina; sobre una artista nacida en el extremo sur andino, multifacética, comunista, internacionalista; en un cosmopolita centro cultural de lo diverso, de las minorías, de lo diferente; en esta Cuba, también multifacética, también comunista, también internacionalista. Cuba, la que vela por la salud de un proyecto latinoamericano depositado en el soporte físico de un  comandante bolivariano, nacido en el extremo norte del cordón cordillerano. Cuba, isla a la que Violeta Parra nunca llegó. Como tampoco llega la Cordillera de los Andes, que trepando desde el sur americano va a morir a orillas del mar Caribe, uniendo esta patria grande llamada América, al igual que la canción que se entromete en la película y en mi atención.” …

 

…“Termina la película. Se encienden las luces. Salimos de la sala atravesando un pasillo en el que una puerta abierta invita a pasar al terreno lindero, donde un entusiasta y numeroso público se encuentra en plena comunión rockera con la música y la banda que suena desde el escenario. Algunos egresantes de la proyección se integran al fervoroso público que canta y alienta.

Nosotros decidimos volver a la casa. Mañana temprano tenemos un día intenso que nos encontrará rumbo a Santiago, pero de aquí, de Cuba, con ilusiones de conocer el Cuartel Moncada.” …

 

…“Dejamos El Mejunje…, el eco de la voz de Violeta Parra resuena en el final de nuestra noche:Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y tañe la corneta. Odia las matemáticas y ama los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta…”

(Páginas 11 a 17 -Fragmentos-)

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