Algunas tendencias del documental en América Latina

El género que se destaca dentro del universo audiovisual en América Latina es, sin dudas, el documental. Los hay de todos los formatos (en digital, en 35 mm, en super 8) y de variadas estéticas pero a todos los anima lo mismo: dar cuenta de la realidad que nos rodea, como es y como la vemos o percibimos. En este sentido, el uso (y recurso) de la primera persona para contar sucesos donde la vida socio-política de la región se conjuga con la historia individual se transforma en una estrategia discursiva privilegiada. Tanto como, aún cuando sea una elección contraria, el uso de la cámara observacional. Por último existen los documentales que trabajan con materiales de archivos (inéditos o reencontrados) y redescubren o revisitan sucesos o personajes.

Más abajo haremos un recorrido por estas tres tendencias (por supuesto provisorias y no exclusivas) tomando algunos ejemplos que vienen recorriendo festivales y en algunos casos han logrado su estreno comercial en la Argentina.

Desde Colombia Nacer cuenta la historia de un grupo mujeres que llegan a dar a luz a los hospitales públicos de Bogotá. En cada testimonio se pueden escuchar sus dudas, o certezas, pero el contraste más fuerte se da entre la manera de enfrentar el tema por parte de los médicos y por parte de las futuras mamás. “La película muestra la ausencia de comunicación que hay entre lo humano y lo mecánico, entre la familia, las madres y todo el personal sanitario. Son dos maneras de entender el nacimiento, son dos maneras de entender la vida”, dijo en una ocasión Caballero.

La cámara, en el caso de Nacer, se mantiene observando, tratando de no subrayar más de lo que ocurre en la escena que de por sí es suficiente para dar cuenta del misterio de la vida y, en algunos casos, de la frialdad de los que la “traen” al mundo.

Con mi corazón en Yambo elige, por el contrario, el relato en primera persona. Es que la realizadora, Restrepo, es una de las víctimas del desgarrador hecho que narra el documental: En 1988, en plena democracia ecuatoriana, sus dos hermanos desaparecieron. María Fernanda tenía 10 años, sus padres colombianos estaban de vacaciones, y ella esperaba en la casa de una amiga a que Santi y el Nene la pasen a buscan: nunca llegaron.

A partir de allí comienza una búsqueda desesperada por parte de sus padres quienes, sin suerte, se enfrentan a un sistema policial perverso y corrupto que oculta lo que la familia, y un testigo de la propia policía, sostiene: que los hermanos fueron detenidos, torturados y arrojados al Yambo (una laguna de las afueras de Quito) por un grupo policial de “elite”. Inspirados por las Abuelas de Plaza de Mayo, los Restrepo llevaron adelante su lucha solos en la Plaza del Centro Histórico de Quito durante décadas.

En las más de dos horas que dura el documental vemos a la realizadora increpar a los sucesivos presidentes, y a los policías implicados en el caso. Uno de estos comete un “lapsus” horroroso negando lo que su inconciente trae a la luz: que los hermanos fueron detenidos. Es espeluznante ver como María Fernanda increpa cara a cara a cada uno de los policías quienes, cínicamente, le siguen negando su participación. La película fue vista en el Ecuador actual por más de 160 000 espectadores, y el gobierno del presidente Correa puso a disposición de la familia equipos de rastreo para bucear en la laguna los cuales, aún, no han encontrado nada.

Otro documental en primera persona que se viene exhibiendo en distintos festivales de la región, y ha tenido estreno en Buenos Aires, es Sibila de Teresa Arredondo. Aquí la realizadora indaga en la historia familiar (entre Chile y Perú) buscando comprender a su tía: Sybila Arredondo de Arguelles, presa durante 11 años por su filiación con Sendero Luminoso. La película, excepto en el desenlace, elude el trabajo de archivo y se concentra en reconstruir a Sybila a través del testimonio de los que la conocieron, sobre todo, en su rol de pariente. En el final la entrevistadora increpa a su tía a propósito de lo que hizo y no por qué hizo lo que hizo. Una pregunta, si se quiere, más personal que, quizás, refleje el sentir de una sobrina frente a la ausencia de su tía.

La Caracas de Andrés Cedrón es el perfecto exponente del documental que se nutre de material de archivo. Una película que indaga en la mítica carrera Buenos Aires- Caracas que se largó el 20 de octubre ’48 protagonizada por Galvez y Fangio, entre 141 autos. La manera que el realizador elige para contar esta proeza (los autos no tenían ni cinturones de seguridad) es intercalando material de archivo inédito con testimonios de algunos de los que estuvieron involucrados y opiniones que contextualizan la carrera en nuestro país y la historia política y social de América del Sur.

En el mismo camino, pero refiriéndose en este caso a una figura pública (la del gran ilusionista René Lavand) es que encontramos a El Gran Simulador de Néstor Frenkel. El documental se posa en el presente de Lavand con su esposa, en su casa de Tandil y su laboratorio, como le gusta llamarlo, con su paño verde donde todas las mañanas se sienta a practicar y a crear. “Cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando” dice Lavand citando a Picasso. Es que Lavand tuvo que aprender a ejercitarse solo (de allí su autodidactismo) porque en el mundo del ilusionismo no existían libros para zurdos y mucho menos que les falta una mano. Recordemos que Héctor Lavandera perdió su brazo en un accidente automovilístico cuando tenía 9 años.

La fama transnacional de René es tal que pasó como invitado al famoso programa de la televisión norteamericana “Ed Sullivan Show”. A propósito de cómo consiguió el sorprendente material de archivo de la película Frenkel nos cuenta: “Estuve buscando entre coleccionistas varios, además del propio archivo de René. Miré muchas horas de material y traté de privilegiar lo que me sirviera desde lo cronológico que no fuera lo más visto o conocido, que lo mostrara a René en distintas partes del mundo y que no redundara en  los juegos que yo mismo había registrado con mi cámara. Además, tuve la suerte de conseguir un material  desconocido, incluso para René: una filmación casera en 16 milímetros del año 1960 que aparece en los créditos.”

Dentro de este material de archivo los espectadores podrán ver una entrevista que un periodista español le hace a Lavand donde le comenta que existen rumores sobre su persona como por ejemplo que  usa solo una mano para hacerse el pícaro, o que no la usa porque recibió un disparo pues andaba en asuntos no lícitos. Pero como dice el ilusionista lo suyo solo son las “nobles trampas”. Lavand demuestra un humor, y un buen humor, a prueba de todo. Pero cuanto tiene que ponerse serio no duda en afirmar que necesitó de mucha fuerza y voluntad para sobreponerse del golpe que le dio la vida.

El documental de Néstor Frenkel – realizador también de Construcción de una ciudad y Amateur- describe, se acerca al misterio Lavand y a su sorprendente universo (con su colección de bastones, su casa de madera con ascensor, su gato negro, una mano colgada como timbre, buen vino y buena grapa) con interés genuino, descubriendo matices de una obra y un trabajo que ha perdurado por los años.

Estos son algunos ejemplos y algunas tendencias de un género que seguramente seguirá vivo en la región y que nos seguirá haciendo redescubrir y descubrir nuevas historias, y miradas.

 

blog comments powered by Disqus