Ecuador bajo tierra – Entrevista con Miguel Alvear

En Chone, provincia de Manabí, Ecuador, se filmaron una gran cantidad de películas conocidas como “Westerns Chonero”, realizadas, producidas y distribuidas  fuera del circuito comercial y de manera autodidacta pero que alcanzaron un nivel de aceptación y popularidad mayor que cualquier película profesional de Ecuador. El libro “Ecuador bajo tierra, filmografías en circulación paralela” (2009) da cuenta de ese fenómeno. Uno de sus autores, Miguel Alvear, (el otro es Christian León) nos cuenta cómo realizaron la investigación.

¿Cómo nace “Ecuador bajo tierra”?

En el 2005 hice una investigación sobre películas caseras en Ecuador y EBT hace parte del mismo interés por narrativas audiovisuales de borde, por decirlo de alguna manera. Sabíamos que se estaban haciendo películas para el circuito de vhs y dvd y decidimos ver qué había y quienes las estaban produciendo.

¿Por qué estaban invisibilizadas esas películas?

No estaban invisibilizadas, muchas se habían vendido por miles y decenas de miles. Pero eran películas que no llegaban a las salas ni a la tv.

¿Cómo se producían y cómo se distribuían?

Lo fascinante para mi es que cada director había desarrollado sus propios métodos de producción, totalmente fuera del sistema de auspicios y subvenciones estatales. Nixon Chalacamá, por ejemplo, hace que los actores paguen dependiendo del protagonismo que tendrán en la película. En una especie de subasta perversa, si en medio del rodaje alguien llega a ofertar más dinero que el protagonista, Nixon lo asesina -en la película- para que el nuevo postor ocupe su lugar. Nelson Palacios también hace que los actores principales cubran los costos del rodaje, pero se trata de pequeñas cantidades que solventan su vida durante la producción. Es por esto que siempre esta rodando. Hasta la fecha ha hecho más de treinta largometrajes, en cinco años. Todas estas películas circulaban en los mercados piratas de Ecuador y en países con migración ecuatoriana.

¿Qué cantidad de películas se filmaban respecto a la Industria oficial del cine ecuatoriano?

La investigación que realizamos cubre el periodo entre mediados de los ochenta hasta el 2009. En este lapso se habían producido alrededor de cuarenta largometrajes de ficción de tipo “bajo tierra”. Me parece que de sector oficial no se habían producido ni quince.

¿La industria cinematográfica ecuatoriana cuántas películas produce anualmente?

El año pasado se rompió un récord de estrenos en salas, con 5 largometrajes de ficción.

¿Qué diferencia tenían las denominadas “western choneros” frente a las otras?

Las películas que llamas oficiales, básicamente películas de directores con estudios de cine, por lo general se sostienen muy pocos días en cartelera y me parece que apelan más al ojo y gustos del circuito festivalero de cine latinoamericano. Las otras realizadas con equipos caseros tienen como referente el cine mexicano de los 70, el cine de kung fu (Bruce Lee), el melodrama televisivo y el teatro popular como referentes. A pesar de sus falencias técnicas se conectan con el público que las percibe como más “auténticas”, más cercanas, más familiares. En Ecuador, datos de 2009, el 70% de la población no va al cine. El consumo mayoritario de películas es en soprte de DVD que se vendía entre 1 y 3 dólares en los mercados piratas.

¿Cuáles representan más la idiosincrasia ecuatoriana?

Generalizando se puede decir que el cine autodidacta llega más a las audiencias populares y que el cine subsidiado es un cine para la clase media ilustrada y los jurados de festivales.

¿Es posible filmar, producir y distribuir lsin subsidios?

Sí, estos productores lo han demostrado.

¿Cómo fue la investigación para el libro“Ecuador bajo tierra, filmografías en circulación paralela” ?

Duró 4 o 5 meses, con un equipo muy pequeño recorrimos todo el país buscando producciones de este tipo.

La productora Ocho y Medio produjo un festival con estas películas, ¿Cómo fue el proceso de selección?

La selección siguió estos criterios:

-Películas de bajísimo presupuesto (inferior a 20 mil dólares)

-Películas de directores autodidactas (sin estudios de cine o tv)

-Películas que no hayan sido exhibidas en salas ni en tv nacional

-Películas de directores cuya actividad económica primordial no sea la producción audiovisual

¿Qué repercusión tuvieron las películas exhibidas?

La repercusión fue inmensa. Ha cambiado la noción sobre lo que es el cine ecuatoriano, y lo que es su público, sus medios de producción, difusión, etc. Se ha llegado a un acuerdo con las asociaciones de comerciantes de dvd para que no se piratee el cine hecho en Ecuador. Fernando Cedeño (director de la película “Sicarios Manabitas”) es un personaje con mucha presencia mediática. La producción de este tipo de películas se ha multiplicado enormemente, es casi imposible saber cuántas se están haciendo ahora. Lo que no ha cambiado es que las políticas públicas de fomento estatal siguen manteniendo a este sector al margen.

¿Tuvieron la posibilidad de exhibirse fuera de Ecuador?

En Julio de este año se exhibió “Angel de los sicarios” de Fernando Cedeño, en una muestra de cine ecuatoriano en Nueva York. Fue la primera vez que una película de este tipo aparecía en el catálogo como “cine ecuatoriano”. A muchos esto les asusta, a otros les gusta, y a otros les gusta, pero les asusta.

 

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