Santucho todavía

La realización documental “Santucho Todavía” cuenta la vida de Mario Roberto Santucho, narrada por su familia y compañeros de militancia. La película realizada por Camilo Cagni y Lucia García no pretende hablar desde la tragedia de la derrota, ni desde la mistificación el personaje, si no abordar las múltiples vivencias y facetas que hicieron de Mario Roberto la persona que fue.

El relato biográfico se desarrolla cronológicamente desde el 12 de agosto de 1936 en Santiago del Estero, momento y lugar de nacimiento del Robi, hasta su asesinato y desaparición el 19 de julio de 1976 por un grupo de tareas de la última dictadura cívico-militar en Argentina

Este recorrido es apoyado visualmente por material fotográfico familiar, fragmentos de films, noticieros de la época, entrevistas y declaraciones de Santucho a la prensa, fragmentos de una obra de teatro e intervenciones graficas en vía pública.

A través de los relatos de sus hermanos Raúl, Omar, Blanca y Julio nos adentramos en la intimidad familiar, en su composición, en las anécdotas de infancia que destacan tempranamente el sentido de solidaridad y de justicia del pequeño Mario Roberto en su vida cotidiana. Anécdotas que lo presentan como séptimo hijo y ahijado del presidente  pro golpista Agustín Pedro Justo, o como destacado jugador de Básquet en su adolescencia.

Tanto las referencias que los entrevistados hacen sobre el hermano mayor Francisco René Santucho, o sobre la librería Dimensión (lugar de encuentro, y de gestación del FRIP), como al viaje realizado a Estados Unidos invitado por un docente de la facultad de  ciencias económicas, son pasajes biográficos obligados para encontrarnos con un Mario Roberto al que, a sus treinta años, la idea de realizar una revolución pasa a ocuparle el centro de su vida.

Imágenes de archivo y fragmentos de la película “Los caminos de la liberación” (1969) de Octavio Getino, dan cuenta del contexto de época en el que se sitúa el relato acerca del surgimiento y fundación del PRT. Los testimonios de Enrique Gorriaran Merlo, Daniel de Santis, Cacho o el Fede militantes del PRT, son intercalados con fragmentos de la obra teatral  “Santucho x Santucho”, interpretada por Daniel Rito, en la que el actor le presta la voz a testimonios o declaraciones de Mario Roberto Santucho.

De la misma manera “Swift” (1971) y “Ni olvido ni perdón” (1972) de Raimundo Gleyzer y el grupo Cine de la Base acompañan los relatos sobre la fundación el ERP en 1970 y la masacre de Trelew en 1972.

Conjuntamente a estos testimonios que refieren a Santucho en tanto Secretario General del Partido Revolucionario de los Trabajadores y Comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo, el documental cuenta con las voces de dos de sus hijos, Ana y Mario,  que llenan de matices la personificación del líder revolucionario.

Ana, hija del Robi junto a su primera mujer Ana María Villarreal (Sayo), recuerda la unión de amor existente entre sus padres, rememora el momento de enterarse del asesinato de su madre en la base naval de Trelew y el fugaz reencuentro clandestino con su padre seis meses después de huir del penal de Rawson, y sonríe evocando un “paréntesis” en la tarea revolucionaria de su padre que lo revela como un amante del fútbol. “Estaba re atento a que Estudiantes hiciera un gol” dirá Ana, en este documental de factura Platense, haciendo referencia a un partido entre Estudiantes de la Plata vs River Plate al que Mario Roberto asiste junto a sus hijas “camuflado” con un bigote postizo.

Sin haber podido compartir momentos semejantes con su padre, Mario, hijo del Robi junto a su segunda mujer Liliana Delfino, cuenta sobre estigmatizaciones sociales, o maltratos, propios de portar el apellido Santucho, a la vez que revela una admiración intelectual hacia su padre manifestada en su conceptualización de la obra “Poder Burgués, Poder Revolucionario”, escrita por su progenitor.

La música que acompaña la película está integrada por canciones de Los Olimareños, Atahualpa Yupanqui, Quilapayún, y Gotan Proyect, entre otros. Pero es de destacar la canción “La del Robi”, tema en homenaje Mario Roberto Santucho cuya letra es autoría de militantes de la Juventud Guevarista y la melodía es de la canción “Cristo de Palacaguina” de Carlos Mejía Godoy, cantautor nicaragüense ligado al Frente Sandinista de Liberación Nacional. El tema fue grabado en Rosario en el verano del 2009 y está interpretado por integrantes de la JG.

Cabe señalar que si bien “Santucho Todavía” es una producción del año 2010, muchas de las entrevistas fueron realizadas en el 2003. Al día de la fecha algunos de los entrevistados en esta documental han fallecido, como el caso de Gorriaran Merlo en el 2006, o más recientemente Blanca Rina Santucho, en agosto de 2012.

Es en  estas  circunstancias, propias de la finitud humana,  que la producción adquiere su carácter de ineludible. La puesta en circulación social de  testimonios de vida que acrecienten el acervo de la Historia Oral sobre nuestro pasado reciente es una tarea que no puede esperar.

Si aspiramos a poner a disposición de las futuras generaciones, de los nuevos, de los recién llegados al mundo, la expresión de los valores que motivaron a toda una generación intentar llevar adelante otro mundo posible, no es la museificación, ni la apropiación institucional de estas voces el destino que deban correr estas entrevistas. Es en esta construcción que se sitúa la película.

Vínculos Musicales:

La del Robi – JG

Guerrillero Santiagueño -  Peteco Carabajal

  • JC

    El Comandante Mario Roberto Santucho vive. Cayó combatiendo. El Comandante no nos mira desde una estrella ni ascendió a ningún cielo. Está todavía acá, entre las multitudes que insisten, insisten.

    El Comandante Mario Roberto Santucho no está. Sepámoslo. Está aquí, porque jamás se fue. Su imagen generosa se incrustó en la historia de los hombres. Su ausencia vertiginosa es una presencia que es una ausencia. Vertiginosa ausencia. Aquí, allá, no sabemos dónde exactamente, pero sentimos que no pudo irse, que se hizo carne en el aire.

    El Comandante es entrañablemente nuestro, y es también de mucha gente que no lo conoce y que jamás ha oído hablar de él. Quizás también el Comandante sea secretamente de mucha gente que no comprende pero que quiere y persigue y siente que hay algo que no encaja, algo que está mal.

    El Comandante cayó y con él cayó la Argentina y con él cayó el hambre y la miseria y miles de familias obreras y miles de sueños deshechos. Hay algo llamado buen combate. El Comandante cayó combatiendo. Frente a la miserable miseria y la prudente prudencia y el cínico cinismo de los previsibles previsibles, aquí hay una prueba de que el mundo podría ser un lugar para compartir el pan y el sol y el arte en vez de compartir esta calculada desesperación.

    Hay un afecto inexplicable que es el de la distancia justa. Repetir hasta la victoria siempre o simplemente presente o adiós Comandante. Yo prefiero nada más imaginar que le digo algo. No sé qué. No importa.

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