“Vengo de una generación en la que era imposible estudiar cine en Chile”. Entrevista con Andrés Wood

Andrés Wood es un cineasta de Chile formado en los Estados Unidos que en tono ficcional le ha hecho frente a la Dictadura Militar en Machuca, y en tono documental a una personalidad comprometida con su tiempo como la de Violeta Parra. En esta entrevista que compartimos, Lorena Cancela conversa sobre estos films.

Usted ¿estudió cine?

La verdad, yo vengo de una generación en la que era imposible estudiar cine en Chile. De hecho, yo soy economista y trabajé un año como tal, hasta que me agarró muy fuerte el tema de la fotografía, y a través de esta derivé en el video, y empecé a estudiar cine en un curso nocturno. Después logre juntar plata y partí hacia los Estados Unidos donde estudié teoría y otras cosas relacionadas con cine en la Universidad de Nueva York en la que estuve 3 años. Por supuesto vi mucho cine, y decidí que eso era lo que me interesaba y volví a Chile en el año ’93 y empecé a trabajar en publicidad.

Machuca es una de sus películas más conocidas, pero no fue la primera. ¿Cuál fue su primera película?

Mi primera película, del año ’97, se llama Historias de Fútbol y tuvo bastante éxito en este sentido: fue regular en la recaudación, pero estuvo en el Festival de Venecia, Toronto, Sundance. Y después vino Machuca que tuvo éxito adentro y afuera: tuvo salida comercial en muchos países. Después filmé La buena vida que no tuvo una repercusión tan importante.

Machuca fue en su momento, y quizás sigue siendo, una de las pocas películas chilenas que después de los años ‘90 contó sobre la Dictadura Militar en un registro ficcional. ¿Qué lo motivó a filmarla?

El cine chileno casi no existe en la Dictadura. Existen solo casos aislados, sobre todo se hace una televisión de batalla y ciertos documentales, también existen los cineastas del exilio, como a Littin, Ruiz, a los que les fue muy bien. Algunos de ellos vuelven en los ’90 y buscan reconstruir el cine chileno a través de un acuerdo político que se aborta en la mitad y produce un gran bajón. En ese entonces los temas de las películas eran más que nada el exilio, la vuelta, la memoria, se hicieron buenas películas, pero que estaban pensadas de una manera mercantil que no tuvieron éxito y se vi como un fracaso económico. Y a partir de ahí surge en la sociedad el tema de que el cine chileno solo habla de política y la gente no quiere escuchar eso, entonces aparecen comedias más de tono sexual que la gente sigue. Pero paralelamente surgen las escuelas de cine y aparecen cineastas con miradas más artísticas, aunque reniegan del pasado político. Y yo estoy en el medio: no soy un cineasta del exilio, ni de las nuevas generaciones. Yo quise contar Machuca porque en parte es mi historia, yo fui a un colegio particular que hizo el intento de mezclar clases sociales y que fue intervenido por los militares. Y al ir para allá me hice cargo del contexto.

Pero ¿a la película le fue bien en Chile, no?

Sí, por suerte los que de decían que el tema estaba listo, no tuvieron razón. La vieron 700 000 espectadores, una cifra muy alta en Chile, tengamos en cuenta que a Violeta la han visto poco más de 400 000 espectadores, y es también un gran éxito. De hecho, Violeta es la película más taquillera desde Machuca. Las dos están entre las 5 películas más vistas de la historia del cine chileno.

¿Por qué le interesó contar la historia de Violeta Parra? ¿Quizás porque en Chile fue un tanto dejada de lado?

La admiración. En realidad tengo en mente este proyecto antes que Machuca. Pero ella es una artista tan inabarcable, inclasificable, quizás nuestra mayor artista, que me llevó un tiempo hasta que dije: ya me animo. Por suerte, la gente tuvo curiosidad (nunca se había hecho una película argumental de ella) aunque yo no sabía qué podía pasar. Aparte la película no es fácil de ver, no está contada de manera convencional.

¿Esperaba la buena respuesta?

La verdad, no. De hecho, yo salí muy tímido a pelear con los distribuidores: Empecé con 15 copias, y terminé con 30. Pero una película como Harry Potter tuvo 150.

¿Piensa que la buena respuesta quizás pudo tener que ver con los movimientos sociales que están teniendo lugar en Chile?

A ver, el Chile, y lo digo entre comillas, el sistema ha funcionado. A diferencia de Europa estamos entre un 6 y 8 % de desocupación, pero hay algo de insatisfacción en el aire porque no hay un concepto de bien común. Por otro lado, todo lo que nos hicieron creer sobre el mercado esta nuevísima generación no lo está aceptando, y eso es un quiebre muy acertado, y muy justo en cuanto a como se ve la vida. Y eso es muy profundo. Yo soy más grande y quiero que nos pongamos de acuerdo, que no partamos de cero nuevamente, y en eso Violeta siempre fue indomable, visionaria, siempre miró el mundo desde un lugar muy particular, muy avanzado. Sí creo que hay una juventud mucho más dispuesta a conectarse con el espíritu de Violeta que hace 15 años

 

Lorena Cancela es autora de “Estado Transitorio Cinefilia en el Siglo XXI”, “Los Adulterios de la Escucha” y “Mirada de Mosca”.

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