“Sentí que era el momento perfecto para el tema de esta película”. Entrevista a Carla Ortiz, productora de “Olvidados”

La actriz boliviana Carla Ortiz y su primera experiencia como productora: realizó “Olvidados”, película que desde la ficción retrata los pormenores del Plan Cóndor. “Es una cicatriz que hemos estado ignorando, entonces es mucho más difícil que entiendas tu proceso de democracia si no entiendes de dónde vienes”.

¿Por qué elegiste contar la historia de Olvidados?

Un amigo, Mauricio Davis, había hecho una investigación de casi cuatro años y me acercó una primera versión del guión. Me había ofrecido trabajar con él, leí la historia y me pareció que tenía un potencial increíble, pero sabía que el proyecto no estaba listo. Siete años después, después de contratar varios escritores, justo pasaron los eventos de Egipto mientras yo estaba allá. Me pareció increíble que el tema de las dictaduras fuera tan actual, que vivas como turista y no te des cuenta de la realidad que está viviendo el país.

En la década del ´70 existía una operación conjunta en América, que no sabíamos que estaba pasando lo mismo en Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina y, hoy en día, que tenemos tantas redes sociales, aún así, no conocemos la verdadera realidad del mundo, porque existe información resguardada. Entonces, sentía que era el momento. Se lo planteé al productor y estuvo 100% de acuerdo en que era el momento exacto para hacerla. Interiormente sentí que era el momento perfecto para el tema de esta película. También sentí que es muy triste que mucha gente sabe del tema de las dictaduras, pero ignoramos lo que es la “Operación Cóndor”, que no ha existido más que un documental brasilero de ella. No existe una película de ficción sobre “Operación Cóndor”.

En mi urgencia de poder hacer cine que complemente y que pueda encontrar puentes de conexión, donde me parece increíble estar en Argentina y conocer estos genios actores argentinos y que nadie los conoce en Bolivia, en Perú o en Paraguay. Nadie conoce a los artistas bolivianos en Chile y así sucesivamente. Es difícil porque nuestra industria de cine latino es muy pequeña. Todos estos elementos me inspiraron para poder hacer una película sobre “Operación Cóndor”, que nos una socialmente, políticamente, como seres humanos. El esfuerzo tan grande que hemos hecho, de tratar de olvidar una historia tan grande, sobre todo en Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. El único lugar donde tienen una historia distinta es en Argentina, un proceso muy largo y de mucho sacrificio. Pero en otros países no, es una cicatriz que hemos estado ignorando, entonces es mucho más difícil que entiendas tu proceso de democracia si no entiendes de dónde vienes.

¿Cómo fue la reacción en Bolivia?

Al principio fue muy raro, porque es una película histórica, política, social, sobre “Operación Cóndor”. Fue como muy raro, tuvimos una cobertura impresionante. Para mí era muy importante el hecho de tener una película que pueda ser atractiva para los jóvenes. A los jóvenes de Bolivia no les interesa ver cine boliviano, contrario a lo que era hace 15 años. Entonces, necesitaba volver a capturar la atención de ellos y, a través del cine, enseñarles un poco de la historia. Hemos tenido un éxito brutal, se abrió mucho debate sobre la película porque anunciamos desde principio que no tomamos una posición política, aunque la película es puramente política. Yo no estoy para condenar, es una fotografía de lo que fue. En ese tiempo, según el sistema, había “culpables”, “no culpables”, “inocentes” y “paracaidistas”, gente que no entendía nada. Para mí era importante fotografiarlos porque si tú estás en una “guerra contra un movimiento socialista”, pero el 80% de tus presos no son ni siquiera socialistas, hay un error muy grande. Para mí esa es la atrocidad más grande, el hecho de una emergencia tan despiadada que ni siquiera miraban a los supuestos culpables. Era un matadero. Tardamos mucho en mostrar cuál era la lucha, qué estaban pidiendo estas personas. En Bolivia hubo un abrir de ojos muy grande; la visión es completamente distinta a la Argentina, no hubo proceso a los militares ni lo habrá. Entonces, hubo bastante debate.

En Bolivia hay un proceso social muy abierto que nos interesa. En ese marco, no necesariamente gubernamental, ¿cómo fue recibida la película?

Olvidados toma un tema político muy fuerte. Nosotros planteamos una película que muestre la realidad, no una película “Micky Mouse”. Esto ha pasado hace muy poco como para que lo enseñen en la escuela, pero es muy antiguo para hablarlo en el almuerzo. Para nosotros es muy importante que los que discutan este tema sean los jóvenes. Para mí, el proceso de debate real han sido los debates donde puedes enfrentar dos realidades completamente opuestas porque una realidad es absolutamente inexistente y en la otra realidad es absolutamente latente. Aparte, sigue pasando porque ellos siguen pidiendo derechos, donde se han violado un montón de pruebas. Ha habido un encuentro muy necesario e importante, pero al mismo tiempo, ha habido gente que quería ver una historia desde el punto de vista de una víctima y no desde el punto de vista de un militar, porque ésta es la historia de un militar. Para mí es importante contar desde el punto de vista de un militar porque quiero contar cómo se firma la “Operación Cóndor”; la víctima no puede contar cómo se firmó.

Hay un grupo de nuevos críticos de izquierda, comunista casi diría, que yo no sabía que existían, que han estado muy en desacuerdo con la película porque no crucifica directamente a los militares. Luego, tienes a las personas de ultra derecha que les pareció una exageración lo que se mostraba. Los grandes intelectuales de Bolivia, que han sido presos políticos, han escrito acerca de la película y la han aplaudido. Ha existido otro proceso social después de la película.

¿Cómo fue la discusión acerca de cómo mostrar la violencia?

La producción tenía una ley que prohibía mostrar mujeres torturadas o violadas. Entonces, la discusión fue terriblemente difícil porque teníamos cuarenta y cinco entrevistas con ex presos políticos, en cámara, de cómo fueron sus torturas. La película no le hace honor a ninguna de ellas. Para mí fue el proceso más difícil, negociar sin faltar a la realidad. Tenemos uno de los mejores editores, Carlos Bolado, que centró la intensidad de la tortura sin que fuera solamente visual. Creo que hemos logrado el cometido porque es una película que te va a incomodar, no vas a irte indiferente.

¿Cómo fue el trabajo documental previo?

Mauricio investigó durante cuatro años y yo hice entrevistas, porque tuve que involucrarme en la escritura del guión. Algunos militares terminaron insultándome, con otros logré entender el espíritu de ellos, de los torturados, gente que ha quedado ciega, parapléjica y con quienes fue un proceso muy humano. También trabajamos con historiadores, dos chilenos y dos argentinos. Tuvimos que negociar las libertades que te puedes tomar en el cine, porque hay que tomar decisiones y tuvimos que consultar con los historiadores y con los archivos que fueron liberados por la CIA. Como la película involucra tantos países hubo que ser cuidadoso, ha sido exhaustivo.

¿Cómo ha sido tu experiencia como actriz y productora?

Una locura porque yo no quería involucrarme en el guión y terminé sobreinvolucrándome en el proyecto. Fue mi primera experiencia como productora. Tuve la suerte de contar con Paolo Agazzi que es un gran director de cine italo – boliviano y la ayuda de Wendy Alcázar, que es una gran directora de casting. Fue un proceso doloroso durante la producción. Es una carrera muy machista y misógina, existe un constante examen y prueba de tu eficiencia, de tu talento y de tu capacidad. Era difícil llevar los dos papeles, como productora y como actriz. Mi personaje es una mujer embarazada “paracaidista” que considera que todos son malvados, no entiende nada; emocionalmente es muy diferente. Este proceso me ha hecho crecer como ser humano y como actriz.

Hay muchos actores argentinos, el director es mexicano, ¿cómo se construyó ese equipo?

Ha sido súper hermoso porque me terminé viendo cerca de 62 películas latinoamericanas. Hicimos un proceso de casting y luego les escribimos a los que estábamos seguros que queríamos que participaran. Después de verlos en varias películas, nadie más podía hacer ese personaje. El guión fue lo que abrazó a todos los actores, tuvieron una reacción muy bella.

¿El director cómo llegó?

El director fue gracias a nuestro director de casting de apoyo, Manuel Teil, él hizo Amores perros, Y tu mamá también. A mí me preocupaba el tema de la neutralidad para poder hacer una película que no tome una posición política. Luego de mis entrevistas, al escuchar todas estas atrocidades, yo quería matar a todos… Fue Manuel Teil quien me recomendó a Carlos Bolado. Fui a ver su película Colosio, el asesinato, que es excelente, y lo llamé, lo invité a trabajar con nosotros y le encantó el guión. Por esto también pudimos contratar tantas figuras importantes por países.

¿Cuál es tu visión del cine boliviano actual?

En Bolivia tuvimos una situación de gran cine. No tenemos las facilidades que tienen ustedes a través del INCAA, que es una de las instituciones mejor organizadas en el mundo de la cinematografía donde manejan muy bien el dinero y la estructura. Para nosotros fue una oportunidad maravillosa poder haber tenido un inversionista extranjero. En Bolivia se ha hecho un cine más experimental, se hace cine con nada, han salido excelentes directores. Al mismo tiempo, el boliviano ha perdido mucho la fe en el cine boliviano, dicen: ¡Qué es esto!. Estamos viviendo un proceso donde hay una nueva ola de cineastas y, al mismo tiempo, hay un diálogo con los antiguos cineastas. Creo que es a partir de ahora que vamos a tener un crecimiento real y distinto. Le hemos demostrado al Gobierno y a los fondos que una película bien hecha y con apoyo puede lograr resultados reales en la sociedad. El Ministro de Cultura dijo que con Olvidados iba a haber un antes y un después. Yo espero que esto sea real. Mis compañeros van a necesitar mucho apoyo para poder hacer sus grandes propuestas. El cine argentino trae un camino espectacular, que los países latinoamericanos deberían seguir el ejemplo.

Por último, la película ha sido propuesta para el Oscar, ¿qué te significa esto?

Yo empecé haciendo telenovelas y hace once años comencé en el cine y, de repente, decidí hacer una producción que no es fácil de vender, no es una comedia romántica. Es un regalo importante porque el país no tenía presencia en los Oscar, no había impacto. Ahora siento que el país está tan involucrado con la película, que están todos esperando algo. Me sorprende mucho la atención internacional que adquieres y que nos nombren entre películas con muchas posibilidades. Existe mucha política, lastimosamente, en el tema del Oscar, pero también creo que son muy justos en el sentido de qué tipo de película puede o no entrar. Es importante una película que toca un tema de incumbencia latinoamericana pueda tener una presencia importante en los Premios de la Academia. Los americanos serían muy valientes si deciden tomar esta película porque existe una crítica gigantesca a la CIA, que fueron los padres de la “Operación Cóndor”. También sería muy interesante para que los cineastas nos demos cuenta de que no tenemos que tener miedo de mostrar épocas que fueron muy duras para nosotros. Sería lindo poder discutir de esto en la Academia, porque ahora Cannes se ha convertido en una “alfombra roja”. Nos acaban de invitar a Mar del Plata, siento que es mucho más importante porque siento que ahí puedo exponer mi película y no sólo exponerme yo. Creo que necesitamos trascender más allá sobre nuestra temática social que estamos viviendo en estos países.

En Argentina, ¿hay fecha de estreno?

Vamos a estar en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y hay un par de propuestas de distribución. Vamos a tratar de venderla como si fuera una película argentina, con una distribución más limitada, presumo entre diciembre y enero.

 

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  • Ramiro Morales Carrasco.

    Muy apreciada Carla,
    Despuçés de leer esta tu entrevista me doy cuenta que la película Olvidados te ha tomado 4 años más o menos de trabajo, innumerables entrevistas con gente de izquierdas, de derechas y quiensabe también con gente de centro. Yo, lo único que puedo hacer, es humildemente felicitarte por tan titánico trabajo, que todavía no has terminado, o quiensabe si, en Mar del Plata, Argentina, a 400 km de Buenos Aires. Lugar de veraneo de argentinos, y gente que sabe aprovechar las playas hermosas.y su hermoso casino que dicen que su edificio es más grande que el de Mónaco. Mis padres tuvieron la oportunidad de jugar alli con la familia Lorini Lapachet, a cuya casa fue invitado mi padre por haber asistido medicamente a mi tio José Lorini Alborta. Estabamos a una cuadra de la playa de Saint James o de los Ingleses y había una heladería que se llamaaba el Lombardero que tenia unos helados italianos riquísimos. Bueno ya me he salido del principal motivo por el que te dirijo estas palabras de felicitación por tu gran empeño por sacar adelante un trabajo tan arduo.
    Recibe mis felicitaciones más cariñosas y besos y abrazos de tu amigo Ramiro.

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