Memoria Iluminada: Jorge Luis Borges

Canal Encuentro estrenó en mayo la miniserie documental Memoria Iluminada: Jorge Luis Borges, realizada por Virna Molina y Ernesto Ardito, en base a la vida del célebre literato argentino.


A Jorge Luis Borges le apasionaba el cine. Tal es así que desarrolló varios guiones cinematográficos, algunos junto a Adolfo Bioy Casares, y también se dedicó a la crítica de películas en la revista Sur y otras publicaciones literarias. “Hay un cuento, “Hombre de la Esquina Rosada”, que escribí voluntariamente como una serie de imágenes. En ese tiempo admiraba mucho a un director que ahora se ha olvidado, Josef von Sternberg”, dijo una vez en una entrevista con Georges Charbonnier, reconociendo influencias cinéfilas en su literatura de ficción. Varios realizadores intentaron, con resultados diversos, transposiciones de sus cuentos hacia la pantalla; y con el tiempo, el mismo autor de El Aleph se convirtió  en personaje central de documentales que versan sobre su vida y su creación. “Borges”, de Tristán Bauer, es uno de los casos mejor logrados, a los que ahora se suma la nueva producción de la serie Memoria Iluminada, a cargo de Virna Molina y Ernesto Ardito, que desde mayo se emite en diversos horarios por Canal Encuentro. “Memoria Iluminada, como ciclo, tiene la constante de explorar cinematográficamente, con un lenguaje intimista y poético, en la esencia literaria de cada autor. Esto mismo desarrollamos con Borges”, dice Ernesto Ardito.

Universo Borges. “La serie fue una propuesta del canal, y un gran desafío para nosotros, ya que en la tercera temporada de Memoria Iluminada desarrollamos las biografías tanto de Borges como de (Julio) Cortázar, los principales referentes de las letras argentinas y universales”, cuenta Virna Molina. “La realización duró cuatro meses. Se estructura cronológicamente desde la infancia de Borges hasta sus últimos días, recorriendo los hechos más importantes en su vida, con una perspectiva poética y filosófica que se proyecta desde su obra”, agrega la directora. En temporadas anteriores, los autores indagaron en las historias de Alejandra Pizarnik, Raymundo Gleyzer, María Elena Walsh y Paco Urondo. En el caso de Julio Cortázar, estrenada por Encuentro en agosto pasado con motivo del centenario del nacimiento del escritor, Molina y Ardito reconstruyeron el universo retórico de Edgard Allan Poe y Julio Verne, que había influenciado al autor de Rayuela en su niñez. “Con Borges, desarrollamos como contexto el universo literario de la revista Sur, el de Victoria Ocampo y Adolfo Bioy Casares. Pero el de Borges, es en sí mismo el dominante”, aclara Molina.

Estética cinematográfica. A pesar de la emisión televisiva, los directores son creadores de un estilo y una estética propia que tiene el sello de la elaboración cinematográfica. “Frente a una obra vamos trabajando por capas, como un pintor, incorporando todas las posibilidades creativas del sonido, la imagen, la música, y todo eso se retroalimenta entre sí, dando un resultado final diferente al de una producción industrial”, detalla Ardito. En este sentido, no es casual encontrar ficcionalizaciones dentro de sus biografías, aunque estas “no son teatralizadas, sino oníricas, desde secuencias de montaje que incluyen también materiales de archivos que tienen una función conceptual. O una cámara que funciona como la subjetiva de Borges recorriendo espacios vacios por donde una vez transitó. Tal es el caso de la antigua sede de la Biblioteca Nacional en la calle Mexico, de donde fue director”, expresa Molina. En cuanto a la relación con el autor de Historia universal de la infamia, Ardito señala que “profundizamos mucho más nuestra mirada cinematográfica sobre la literatura inglesa y esto influyó en el tipo de climas que buscamos para la serie”. Más allá de la estética, el resultado se puede ver por televisión: “la razón por la que optamos por este medio es la posibilidad de llegar a cientos de miles de espectadores y a todo el país. El cine documental, por sus características no comerciales, suele estrenarse solo en una sala o en tres, con suerte, y luego hace un circuito itinerante. Sus espectadores, salvo excepciones, no superan las tres mil personas. La tv rompe con todo eso. La popularidad ayuda también como plataforma de lanzamiento para la multiplicación en las redes. De todos modos, hacemos funciones especiales de nuestros documentales en salas y festivales, por más que hayan sido estrenados en tv”, expone Ardito. Luego de abordar diversas semblanzas a través de Memoria Iluminada, podría pensarse que Virna y Ernesto se están convirtiendo en especialistas en narrar vidas de artistas, pero ellos mismos subrayan una distinción importante: “hay una diferencia entre la biografía de hechos y situaciones que suceden en la vida de una persona, y el de aquella cámara que explora el mundo fantástico, poético y filosófico que surge de la obra del artista. Nos sentimos más cómodos con este último abordaje”.

Los autores

Virna Molina y Ernesto Ardito nacieron en Buenos Aires. Ambos estudiaron Realización Cinematográfica en la Escuela de Cine de Avellaneda (IDAC), y son reconocidos y premiados internacionalmente por su trabajo como documentalistas. Estrenaron su opera prima, Raymundo, en 2003, sobre el periodista y cineasta Raymundo Gleyzer desaparecido por la última dictadura cívico-militar; y Corazón de Fábrica en 2008, sobre la fábrica Zanón, de Neuquén, autogestionada por sus trabajadores. En 2010, Ardito realizó Nazión, ensayo documental sobre la historia del fascismo en la Argentina; y en 2012 concretaron el largometraje Moreno, sobre la vida del pensador político Mariano Moreno. Desde que crearon la serie Memoria Iluminada para Canal Encuentro, sus trabajos alcanzaron una masividad impensada para el documentalismo tradicional. Luego de un tiempo, suben sus películas a la web para que puedan ser vistas y descargadas gratuitamente a través de su página www.virnayernesto.com.ar. Después de esta última entrega de Memoria Iluminada, la dupla se concentrará en el trabajo de su ópera prima de ficción, por lo que piensan alejarse del género documental por un buen tiempo: Sinfonía para Ana, basada en la novela homónima testimonial de Gaby Meik, narra la historia de un grupo de alumnos desaparecidos del Colegio Nacional de Buenos Aires. Para su concreción, cuentan con el primer premio del concurso de Operas Primas del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales).

 

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