“Cinemateca es guardián de la memoria filmada y promotor de la cultura cinematográfica en el país”, entrevista a Wilma Granda Noboa, Directora de Cinemateca Nacional del Ecuador

Wilma Granda Noboa es directora de Cinemateca Nacional del Ecuador desde septiembre de 2012, aunque trabaja allí desde 1984 como investigadora del cine ecuatoriano. Magister en Estudios de la Cultura, entre sus publicaciones más destacadas figuran Cronología de la Cultura Cinematográfica 1895-2006, Cine silente en Ecuador 1895-1935 (CCE Unesco, 1995), y La cinematografía de Augusto San Miguel, Guayaquil 1924-1925 (Los años del aire, 2007). En este diálogo con TeT, presenta una introducción a los objetivos y motivaciones de la CNE.

¿Qué es la Cinemateca Nacional del Ecuador?

Un archivo vivo de las imágenes en movimiento  filmadas en Ecuador  por nacionales y extranjeros. Incide también en la formación de públicos pues, difunde cine independiente del  mundo como una alternativa a la masiva distribución de cine monopólico norteamericano en nuestros países.   27 de ellos,  cuya representación de Embajadas trabajan con Cinemateca, solicitan a sus instancias en  cada  país, aquellas filmaciones que nosotros les hemos propuesto. O  viceversa. Afinamos la posibilidad y programamos gratuitamente (las embajadas pagan derechos de exhibición)  cine alternativo en nuestra sala Alfredo Pareja, con  capacidad de 325 butacas.  60 mil fueron los asistentes a nuestra programación el  año 2014.

La sala de cine, aparte de su tradicional proyector de 35mm,  dispone actualmente un proyector digital 4k con el que brinda las mejores condiciones de imagen y sonido en la ciudad de Quito. Somos además, sala pública y gratuita. Administrada y  financiada con recursos del Estado entregados a nuestra matriz.

Desde 1944, Casa de la Cultura Ecuatoriana dispone de un gran complejo de edificaciones ubicadas  en el centro norte de la ciudad y  que se miran, desde la gente y desde sus funcionarios,  como un corazón abierto para recibir a  la concurrencia más disímil: allí se congregan las marchas políticas, las reuniones más sofisticadas,  asambleas de los pueblos originarios,  de los artistas más variopintos,  de los jóvenes y sus tambores a la luna llena y otro centenar de expresiones artísticas donde,  con sentido “ecuménico” se asume que la Casa es de todos, esa es la consigna general. Es como el  cobijo de autonomía e independencia suficiente con respecto a poderes fácticos en todas las épocas (al menos, en Cinemateca,   cuidamos especialmente que esto se vislumbre).

¿Qué papel cumple?

En el imaginario de los ecuatorianos la Cinemateca tiene un  rol fundamental: guardián de la memoria  filmada y  promotor  de la cultura cinematográfica en el país.  Nuestra función es la incidencia para que cineastas y demás involucrados  en el  cine nacional, dispongan de una historicidad, una pertenencia, un sentido de proceso y trayectoria para su quehacer. Es decir, saber  que cuentan con un archivo físico de imagen y  más de cuatro mil registros desde 1922; que pueden consultar.  Diez mil unidades de papel donde se  constata la existencia de cine ecuatoriano desde 1906.  Es decir,   disponer de un lugar con  gran fuerza simbólica,  la única Cinemateca del país  que resguarda y difunde su memoria filmada. Somos  la primera sistematización de cine ecuatoriano, además,  es un archivo abierto donde la gente tiene qué decir.

Su acceso por ahora es in situ (este año colocaremos en línea: Cinemateca Digital del Ecuador)  al venir a nuestros locales donde  se dispone de  36 puestos simultáneos para visionar la película o el material que el usuario elige con absoluta libertad, mediante consulta en una base de datos. Nuestra propuesta política es que mire lo que a él le interese o le venga en gana.  Esto,  además, nos ayuda a explorar el material multiplicado in crescendo que llega como donación,  justamente desde el año 2009 cuando se abrió  la consulta pública.

Por ahora no tenemos capacidad  para catalogar exhaustivamente el  material  donado pues, llegan de mil a mil quinientos bienes anualmente: cintas, videos, libros, revistas, fotografías, etc. Cuando decidimos abrir la consulta pública del  patrimonio –en el año 2009-  lo hicimos porque hasta allí, el archivo  era intuido por la mayoría. Solo algunos privilegiados accedían. Nos dimos cuenta que atesorábamos  la perla de la corona pero no la dejábamos ver. Quizás porque no disponíamos de proyectores  suficientes  y/o porque no asumíamos  con suficiente decisión  y claridad política que esa era la  real potencialidad de nuestro archivo y la única manera de reciprocar a cineastas y otros interesados, por la construcción colectiva de un archivo que contiene una memoria social privilegiada todavía insuficientemente acotada.  Además a salvaguardar y  difundir la memoria filmada, se había comprometido cada Estado miembro de la Unesco, desde la Declaratoria de Bruselas en 1980.  Y fue sorprendente la cantidad de gente que apoya desde entonces a la Consulta Pública del cine ecuatoriano en Cinemateca Nacional: publicaciones, entrevistas para los medios, menciones bibliográficas y documentales. Donaciones, trabajo gratuito, gestión de otros recursos y de nuevos procesos alrededor del cine ecuatoriano.

A más de la incesante asistencia de usuarios que  visionan cine ecuatoriano día a día. Pero sobre todo, lo que vamos consiguiendo entre todos, gestar una memoria también para  futuras generaciones.  A partir del hito de apertura de la consulta pública del patrimonio cinematográfico y audiovisual del Ecuador, Cinemateca cuenta  con el apoyo total de los jóvenes, son ellos quienes decoran y usan el lugar como un semillero de pasiones y sensaciones, aún para los viejos, y  decimos: la consulta pública es el lugar de las emociones fuertes.  Cinemateca, no necesita  defender su  trabajo y compromiso, ni pagar servicios de marketing,  la gente es quien nos  defiende y apoya.

En los últimos seis meses,  mil quinientas personas  han pasado por la Consulta Pública, y son usuarios que permanecen más de dos horas mirando películas elegidas diariamente. El registro de asistencia que llena el usuario, nos permite conocer sus preferencias, sus criterios. Es decir, aquello que completa a las películas para que existan: la palabra de quien las ve con interés. Así, hemos logrado  estadísticas difíciles que casi nadie las tiene, porque se refieren a  lo cualitativo.

Antes, se miraba muy poco cine nacional de archivo  pese a que Cinemateca se fundó  en Diciembre de 1981. Y alrededor se crearon muchos mitos pues no se difundía el cine de “los otros” o de todos.   Nuestro rol principal ahora,  es ofrecer  a los cineastas ecuatorianos y al público en general, un  clic a la  memoria, la belleza y   la libertad,  a través de lo que imaginaron  como expresión de vida,   nuestros cineastas que, relativamente,  hoy, ya no son  pocos. Ahora menos, la nueva pasión de  jóvenes ecuatorianos es estudiar cine. Centenares han viajado  a la Argentina y otros países a especializarse.  Y, ya existen en  Ecuador, cuatro  cátedras de cine y  de producción audiovisual en Universidades privadas con mucha demanda.  Y, disfrutamos de una epifanía  -ojala y con buenos resultados,  lo deseamos realmente: la Universidad  de las Artes en Guayaquil, que es pública e  incide con  instalaciones costosas y  un pensum  prioritario para la realización del cine y el audiovisual. Como que ahora, la cultura oficial entiende que el nuevo lápiz de la escritura moderna es el audiovisual.  Y digo –ojalá con deseables resultados- porque me he involucrado en la investigación del cine y la música en Guayaquil y soy una  apasionada de lo que sucedía, a principios del siglo XX, en aquella maravillosa ciudad-hacienda y puerto.

En definitiva a Cinemateca Nacional del Ecuador le interesan no solo los cineastas y los productos –actuales o remotos-  más  destacados,  sino  también aquellos que no acceden a niveles satisfactorios de “mercado”  y de los cuales, Cinemateca como contenedor de memoria y  difusor de ella,  ofrece también la posibilidad de que se  escriba o  investigue. Por ejemplo lo que aporta a procesos de lo colectivo como la producción comunitaria que tiene larga presencia en la región andina.  O sobre  esa producción que en Ecuador se filma luego de la crisis de producción cinematográfica en los ochenta y logra introducir el video para documentar  movilizaciones indígenas que apuntalan una fuerte y decisiva presencia en el devenir político del país.

Cinemateca aporta  memoria entendida como una disputa de sentidos y  a ello hay que ofrecer esfuerzos y generosidades.  De Cinemateca es,  por ejemplo, el descubrimiento e investigación del cine ecuatoriano, su cronología, el  relato de sus primeros años preciosistas y artesanales. Y, de Cinemateca  es  la real existencia literaria y académica de un  pionero del cine de ficción en Ecuador de los veinte: Augusto San Miguel (Guayaquil, 1906-1937), hombre empatado con  propuestas innovadoras de expresión artística  y protagonista de un activar político a favor de trabajadores e indios que era, suponemos, una irradiación del anarquismo del cono sur y de España,  expresado  muy particularmente  en Guayaquil de esa época y su pujante intelectualidad. Esta,   una  primera cinematografía indigenista que anticipa la posterior y reconocida literatura indigenista del  país.

¿Cómo funciona  y desde cuándo?

Desde el 28 de Diciembre de 1981, gestada y dirigida por Ulises Estrella hasta septiembre de 2012, como un Departamento de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”. Su objetivo mayor es la preservación y difusión del patrimonio cinematográfico y audiovisual del país, para las presentes y futuras generaciones.

¿Qué formas de visionado propone?

Tenemos todos los formatos en el archivo. Y, con tecnologías actuales como el film scanner de reciente consecución y, proyectores análogos,  proveemos una copia de difusión usada en la consulta pública in situ. Los originales se guardan en la bóveda climatizada de filmes. Y, en otro espacio especial los máster de video. La gente que asiste a la consulta pública explora en una base de datos  en línea y/o en computadoras colocadas especialmente donde, eligen qué mirar. Se les proyecta en un cubículo individual y hasta para cuatro personas, simultáneamente. Tenemos además,  una pequeña sala de video para 21 usuarios.  Al momento disponemos de 36 sitios de visionaje simultáneo.  Si alguien desea mirar material en un proyector de 35,  16 mm, 8 o super 8mm Hacemos  una proyección especial que requiere,  días de anticipación para sacar de la bóveda la copia y  tener el permiso del dueño de la película. Nuestro servicio es absolutamente gratuito.

Tenemos también una sala de cine formal para 325 asistentes, llamada Alfredo Pareja Diezcanseco, un icono de la ciudad que  destaca como una sala independiente que proyecta cine universal alternativo a las cadenas comerciales.  Y de manera gratuita. Nuestra programación incluye un 30% de programación nacional. Esperamos que ahora sea mayor esa presencia, pues contamos con un  proyector digital que  ofrece a  los cineastas ecuatorianos,  impecables condiciones de proyección que no la tienen en cines comerciales. Preferimos colectivos o cineastas que estrenan como individuos, quienes sugieran cómo usar nuestros espacios que son públicos y son de todos.

¿Qué relación tiene con los archivos, fílmicos y en cuanto a libros y revistas sobre cine ecuatoriano?

Estamos afiliados a la Federación Internacional de Archivos de Filmes FIAF desde 1984. Disfrutamos, cuando se puede, de riqueza  bibliográfica que nos llega a través de cinematecas del mundo. La genial distribución en Latinoamérica del INCAA de Argentina  por ejemplo, de la que nos hemos visto especialmente privilegiados, ha nutrido nuestra biblioteca de cine en la  Consulta Pública. No sólo son de nacionales, las donaciones.  Cuando los extranjeros saben que tenemos consulta pública y gratuita  del material, Cinematecas extranjeras e  instituciones homólogas envían su material para difundirlo in situ.   Eso nos demuestra que no estábamos equivocados  cuando,  pese a las dificultades y carencias,  decidimos abrir el  servicio de la Consulta Pública del patrimonio de imágenes filmadas en el país.

Nuestra falencia fundamental es la catalogación de papel.  Pero, la solucionaremos este año. La actual administración de la CCE presidida por el conocido escritor Raúl Pérez Torres, nos ha dado todo su respaldo. Nos resta aún convocar y perurgir a  pensum universitarios y instancias de decisión económica y política del Estado para que, como política pública, se precautelen las rentas pertinenetes para la preservación fílmica y digital de las imágenes en movimiento nacionales.   Constituir el derecho ciudadano a la memoria filmada, a través de un depósito legal en Cinemateca Nacional del Ecuador, solo reconocería una iniciativa ciudadana que ha confiado en el trabajo de Cinemateca Nacional del Ecuador y que, sin costo para el Estado, ha entregado en nuestro acervo, sus filmaciones para resguardo y difusión del patrimonio de la memoria filmada, para las presentes  y futuras generaciones.

Aun nos falta una infraestructura física suficiente y proyectada al futuro que haría más eficiente nuestra atención al público.  Cinemateca Nacional del Ecuador existe entonces por sus archivos, sus locales de difusión, su  trabajo diario pero existe sobre todo porque está interiorizada en una gran parte de ecuatorianos, como el mejor guardián de su memoria filmada. Aún nos falta llegar a  muchos pero lo haremos en lor próximos meses, a través de la Cinemateca Digital del Ecuador, en línea. Un portal  interactivo y lúdico con toda la información posible de un gran archivo. Nadie  puede hacerlo mejor que nosotros, es decir, quienes han donado sus filmaciones y otros bienes audiovisuales sin esperar nada a cambio. Ahora podremos reciproca esa esa espontánea delegación de custodia que se nos ha confiado a favor de las diversas interpretaciones del cine y el audiovisual que esa Cinemateca Digital aporte. Cinemateca no la hacen solo sus empleados o directivos sino  el público que nos acompaña por más de tres décadas.

¿En qué consistió el Festival de Cine Latinoamericano que tuvo lugar en febrero?

La Cinemateca Nacional del Ecuador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana realizó entre el 28 de enero y el 11 de febrero del 2015,  la segunda edición del Festival de Cine Latinoamericano  “La Casa Cinefest”. Festival que se constituyó  en una importante ventana de exhibición del cine de ficción independiente local y latinoamericano. Participaron 27 largometrajes  producidos entre el 2012 y 2014 por: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Las  proyecciones fueron  gratuitas hasta llenar  aforo de la salas de dos sedes: Alfredo Pareja Diezcanseco CCE y FLACSO CINE.

La programación incluyó proyecciones de cine para público infantil, foros con  directores/productores de las  películas en competencia. Conversatorios con realizadores nacionales y extranjeros. Rueda de prensa, entrevistas a directores extranjeros invitados. El evento tuvo una magnífica cobertura en prensa escrita nacional e internacional. En medios televisivos y en redes sociales.

Durante el Festival se realizó una charla denominada: “El dilema del archivo fílmico y la preservación digital” a cargo de  Fabián Cadena, funcionario de Cinemateca Nacional del Ecuador. Un taller: “Cómo se hace un largometraje de animación 3 D: La experiencia cubana de Meñique” con Ernesto Padrón;  y finalmente,  hubo  una mesa de diálogo abierto con los invitados internacionales: Juan Carlos Melo (Colombia, Jardín de Amapolas); Diego Ayala Riquelme (Chile, Volantín Cortao), Pablo Fernández (Uruguay, Reus), Ernesto Padrón (Cuba, Meñique), Gustavo Salazar (Ecuador, Silencio en la tierra de los sueños). El tema de la mesa se denominó: “Cinco miradas del cine latinoamericano”  y se compartieron  enriquecedoras experiencias  de cada país y cada realizador  acerca de los  impostergables desafíos que afrontan  en la coyuntura actual del cine latinoamericano El evento se transmitió en señal abierta,  por streaming. Juan Martín Cueva, Director del Consejo Nacional de Cinematografía,  moderó el dialogo y Wilma Granda, Directora de Cinemateca hizo un breve recuento del contexto latinoamericano sobre el  tema.

En esta edición, el premio se denominó Ulises Estrella para rendir homenaje al Ex director y Fundador de la Cinemateca Nacional del Ecuador, recientemente fallecido.  El  Festival otorgó incentivos y reconocimientos  a la producción regional de entre 19 películas  en competencia, 10 que participaron por la Mejor Ficción Latinoamericana (premio de tres mil dólares y estatuilla Ulises Estrella.) y 9 películas ecuatorianas que compitieron por la Mejor Ficción Nacional (premio  tres mil dólares y estatuilla Ulises Estrella).

Entre las películas latinoamericanas  se exhibieron:  “Reus” (Uruguay), Relatos salvajes” (Argentina, recientemente nominada a los premios Oscar), “Olvidados” (Bolivia), “Volatín Cortao”(Chile), “La casa del fin de los tiempos”(Venezuela) ,  “Jardín de amapolas”(Colombia), y entre los filmes ecuatorianos estuvieron “Silencio en la tierra de los sueños” del manabita Tito Molina; “Canoa Mágica” de Sonia González ,“Feriado”, dirigida por Diego Araujo, Ochenta y siete de Anahí Hoeneisen y Daniel Andrade, Ciudad sin sombra de Bernardo Cañizares, entre otros.

En la segunda edición este año, los ganadores latinoamericanos fueron: Volantín Cortao, Chile,  tercer lugar.  Conducta , Cuba, segundo lugar.   El Evangelio de la Carne,   Perú, primer lugar. En la ficción ecuatoriana la triunfadora  fue:  Silencio en la tierra de los sueños de Tito Molina.La primera Edición del Festival 2013,  tuvo como triunfadora a la película argentina Elefante Blanco de Pablo Trapero.

Alrededor de once mil personas asistieron a la sala Alfredo Pareja de la CCE para mirar el II Festival La Casa Cine Fest. Esto es inédito  para la ciudad de Quito, para la sala Alfredo Pareja de la CCE y  para Cinemateca, razón por la que hemos recibido congratulaciones en el país y en el extranjero

 

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