“Encontramos a unos Redondos totalmente distintos a lo que conocíamos”, entrevista a Hidromán, integrante del Comando Luddista

Hidromán es intgrante del Comando Luddista, que llevó adelante El alucinante viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. “Skay, Poli, y el Indio desde un lugar distinto han valorado el trabajo, han entendido que se hizo de buena leche”, dice.

Lo que nos atrajo de la película es el enorme material de archivo que han conseguido ¿Cómo fue trabajar con eso? ¿Fue dificultoso con el estado de ese material?

El trabajo que se hizo fue muy artesanal y fue convertir algo tangible como lo es un formato analógico, cintas Rebox de sonido o archivos fílmico en celuloide y pasarlos a digitales. Eso  lo hicimos nosotros, aprendimos cómo hacerlo porque sabíamos que el archivo era algo que se lo encomendaron a un Comando y nosotros no lo podíamos delegar y aprendimos a traspasar cintas Súper 8, 9 y ½ a digital, lo mismo con las cintas en donde están las grabaciones de los ensayos. Fue algo dificultoso pero lo hicimos con mucha responsabilidad y, en algún punto, estamos bastante orgullosos, por eso lo contamos, nos salió y quedó muy bien y todo ese material que nos fueron dando lo devolvimos en tiempo y forma y eso nos enorgullece.

¿Cómo fue trabajar con el mito? Porque se están metiendo en el origen de Paticio Rey y las imágenes nos devuelven un grupo completamente distinto a lo que hoy puede llegar a analizarse, lo que es el fenómeno ya social, político, de Los Redondos. ¿Cómo fue volver a ese origen que empezó como una gran aventura en conjunto?

Son dos preguntas, una tiene que ver con lo que nosotros sentíamos antes de empezar y otra con lo que terminamos viendo cuando se termina de armar la película. El amor que nosotros tenemos por la banda, que excede las palabras, no es algo transferible. Quizás a aquellos que les pasa lo mismo con Los Redondos lo van a entender pero no sé expresarlo con palabras. Sí puedo decirte que lo que a nosotros nos terminó pasando a medida que fuimos haciendo entrevistas y encontrándonos con estos personajes que estaban en los orígenes era que lo que había era un montón de personas que tenían una historia para contar que muy pocos le habían ido a preguntar sobre qué había sido de esos años del comienzo de Patricio Rey.  A nosotros nos enriqueció personal y espiritualmente y también colectivamente conociéndolos. Nos afianzó como grupo ciertas cosas y ciertos caminos que quizá intuíamos y dijimos “mirá esto realmente se puede hacer lo único es que hay que estar convencido” porque en última instancia si estás convencido siempre vas a estar conforme, porque hiciste lo que vos querías.

Eso es lo que nos permitió que la película tardara ocho años en hacerse, que también, en algún punto nosotros solidificáramos nuestra amistad que ya venía de antes con un proyecto y cuando veíamos la película, en los distintos cortes que se iban armando lo que veíamos era un Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota totalmente distinto al que nosotros conocíamos como banda de rock arriba de un escenario. Lo que estábamos viendo era un montón de artistas que no sólo eran músicos si no que eran malabaristas, actores, actrices, gente ligada al teatro, la danza, las artes plásticas. A nosotros esa imagen nos cambió el punto de vista de lo que se entiende como una banda de rock y lo que termina siendo una banda de rock. En realidad puede empezar por cualquier lado, por el cine, el Indio y Skay se conocen para hacer la música de una película que habían hecho un montón de amigos que se llamaba Ciclo de cielo sobre viento. Eso es algo que nos cambió el modo de ver y de entender cómo funciona el arte y cómo funcionan las distintas manifestaciones que hacen a un colectivo artístico.

También la película es un trabajo sobre la historia en detalles que quedaron medio mitológicos como los redonditos de ricota que se repartían, ciertos personajes que circulaban en esa época…

En la presentación que se va a hacer en el Margarita Xirgu están las fotos de unos de los recitales que se hizo ahí que, como era un colectivo el Indio no tenía una figura tan primordial como después lo tuvo, justo ese recital no fue, y fue Fontova y se repartieron los redonditos de ricota, iba el Doce, están en la imágenes, repartiéndolos en teatro… Por eso para nosotros no fue anecdótico o azaroso, queríamos presentarla en una sala que representara parte de la historia de Los Redondos y por eso fuimos a buscar al Margaria Xirgu porque, además que la sala es preciosa, parecía que tenía que ver con la mística ricotera. En ese lugar donde se está pasando la película en un momento tocaron Los Redondos y se repartieron los buñuelos, era como una suerte de unión entre estas historias.

¿Cómo fue la relación con Guillermo Beillinson, quien filmó en aquella época y es quién lleva una voz cantante en la película porque va conectando los distintos momentos de la historia?

Con Guillermo lo que sucedió fue que, nosotros en un principio le acercamos una parte del material, él lo vio y un buen día nos llama por teléfono y nos dice “chicos, en honor a la verdad voy a hablar por primera y única vez”. Y ahí nos da una entrevista y todos los archivos originales y la película viró a un documental mucho más rico, mucho más intenso, porque lo que teníamos era una investigación periodística fuerte, con algunas imágenes de fotografías, algunos archivos de afiches, unos volantes. Lo que estaba faltando era una parte esencial de lo que era Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que era Guillermo Beillinson, que era una especie de factótum, la personalidad que aglutinaba a un montón de locos, o tipos que pensaban la vida cultural y la vida en sí misma desde otro lugar. Cuando conseguimos el testimonio de él y su punto de vista sobre lo que habían sido Los Redondos en ese momento la película cambió, tuvo un eje muy fuerte, muy claro y respetando siempre la consigna que cada uno de los personajes que apareciera a lo largo de la película tenía que haber participado de aquello que estaba contando.

Parte de las cosas increíbles que se pueden ver son los Lozanasos, el viaje a Salta… ¿Qué fue como ricotero lo que más te llamó la atención?

El viaje a Salta. Es increíble. Los redondos se juntan, tocan en el Lozano, están los audios y los archivos, los videos y poco tiempo después contratan un micro y se van de gira a tocar a Salta. En realidad se van un montón de amigos arriba de un micro como en las road movies que van por la costa oeste a fines de los sesenta y esto la hacen a fines de los setenta acá en Argentina en medio de la dictadura. Ves los militares parando los autos en la ruta y ves que son un montón de delirantes arriba den un micro y decís acá hay vértigo, es alucinante, una locura. Después el recital que hacen en un cabaret es increíble. Nosotros podremos haber leído, nos pueden haber contado, podemos haber visto una suerte de entrevista, pero ver la personas en movimientos, escuchar los audios a mí eso me parece conmovedor. Aparece además un tema ahí que es totalmente inédito dentro de los inéditos, es como una joya patricia que se llama Tómalo de mi espera, que es una suerte de canción medio hippie de Los Redondos, una baladita que cuando la escuché me quedé azorado. Me quedaría con esa parte pero hay un montón más, esa es mi opinión pero si le preguntas a los otros integrantes del Comando te pueden contestar otra cosa.

La película cuenta este comienzo de la historia ricotera, cierra en la presentación de Gulp! y se anuncia como una posible segunda parte, ¿están trabajando en eso?

Sí, tenemos material, hemos hecho bastantes entrevistas pero la realidad es que, de momento, estamos abocados a la presentación de la película, porque, como te contaba antes nosotros lo hacemos de forma totalmente autogestiva e independiente. Cada presentación nos lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo que las cosas se den como nosotros queremos y tenemos que estar atrás y en algún punto lo estamos disfrutando y también aprendiendo. Somos un grupo que se juntó para hacer esta película pero antes que eso éramos amigos, no tenemos un apuro, una urgencia de sacar un segundo volumen, algún día lo haremos pero por lo pronto estamos disfrutando de esto que es muy grato con gente que aporta otra mirada sobre lo que vos estuviste trabajando mucho tiempo o sobre lo que estuviste reflexionando. Y te encontrás con personas que se acercan a ver la película y siempre nos quedamos ahí y charlamos y eso nos enriquece y nos llena de una energía que para nosotros es vital. Hicimos este trabajo porque queríamos estar orgullosos de lo que habíamos hecho, no es que recibimos el archivo y vamos a hacer la película, el archivo lo recibimos tres años después de empezarla y después tardamos tres años más en sacarla y que se vea y que se estrene. Cuesta mucho más hacer todo de la manera y el modo que a uno le gusta, entonces no tendríamos la fuerza para encararlo y quedar conformes con las dos cosas, no lo descartamos pero por lo pronto estamos en esto.

Imagino mucho agradecimiento en ese acercamiento ricotero, me pasó esto, les agradecí cuando los crucé porque todo lo que uno había leído verlo en pantalla conmueve…

Si, también hay algunos que dan un punto de vista que está bárbaro, en su momento cuando discutíamos cómo íbamos haciendo los armados, qué sacábamos y que poníamos, eso estaba buenísimo. O a veces se acerca alguien que participó de Los Redondos o que fue a algún show de aquella época. Para nosotros está buenísimo porque estamos felizmente contagiados de una ricotítis aguda entonces nos encanta, seguimos hablando y charlando sobre lo mismo que cada uno le da un matiz distinto, es muy grato, no se nos transforma en algo tedioso ni mucho menos. Creo que cuando pase eso vamos a dejar de pasar la película porque nosotros disfrutamos de las funciones y de ese encuentro.

¿Han tenido algún rebote de la tríada ricotera mayor: Skay, Poli, Indio?

Se lo presentamos, cada uno nos dio una devolución del trabajo, cada uno se excusó a su manera, está todo bien, pero sabíamos desde el vamos que iba a ser muy difícil que se sentaran a dar un testimonio conociendo como era la historia de Los Redondos. Más allá de eso está todo bien, cada uno desde un lugar distinto han valorado el trabajo, han entendido que se hizo de buena leche, esa es la verdad.

Las primeras presentaciones en Capital Federal fueron a sala llena, existía mucha expectativa en el público ricotero.

Si, por suerte la gente se copó y hay una expectativa muy grande con respecto al estreno en el Margarita Xirgu, fueron vendidas las entradas de abril, pero la idea es dejar la película una vez por mes en la sala, pusimos una función más el 6 de mayo y otra el 20 de junio.

Nos interesa hablar de la difusión, pasan la película en distintos espacios, en este caso uno muy ricotero como lo es el Xirgu pero también en diversos lugares no tradicionales del conurbano y del país.

Tiene que ver con algunos postulados o formas de entender lo que es el funcionamiento de la industria cultural o de los bienes culturales que se generan en Argentina que, por lo general, se hacen en la metrópoli, que es la Capital Federal y después van al interior y los espectáculos que van al interior no son los mismos que van a Capital. Nos pareció que Los Redondos es un tema y una banda que respeta una filosofía ligada a la autogestión y a lo independiente y decidimos presentarla primero en el interior. Fue por eso que hicimos una gira durante un año y la película se estrenó el 1 de diciembre de 2014 en Córdoba, en el Cosquín Rock. Y traerla luego a Capital, en estas posibilidades que tenemos de charlar y de hablar de la película, que se reflexione y se piense. El interior tiene muchas posibilidades, muchísimos artistas que no llegan a la Capital por una cuestión de suerte. Los Redondos, un tema que es completamente federal, te permite hablar y charlar sobre esto y en algún punto es como una revancha del interior hacia los porteños, que esperen un año, nosotros somos porteños pero consideramos que la Argentina es mucho más grande que la Capital, nos parecía bueno empezarlo así.

Parte también del mito picotero es que se generan encuentros cada vez que pasan la película, es un ritual cada vez que se proyecta.

Nosotros siempre viajamos con la película o en las presentaciones que se dan en las salas y tratamos de que tenga un buen sonido, una buena imagen, que también se propicie un encuentro como para entender, también, que el hecho de ver cine es una experiencia distinta a verlo en la casa o en la computadora, interactuar con el otro, estar al lado, sentirlo, es distinto, no es ni mejor ni peor. Nosotros apostamos a que la gente se siga viendo y se junten en espacios como estos, entonces nos abocamos a tratar de generar este tipo de encuentros.

 

 

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