“El futuro del cine está en la web”, entrevista a Mauro Andrizzi

El cineasta marplatense Mauro Andrizzi se toma una pausa en la pos-producción de Una novia de Shangai, su nuevo trabajo filmado en China, para conversar sobre el audiovisual y las nuevas tecnologías. En 2008, cuando aún no se compartían videos en las redes sociales ni los programas de televisión solían tomar material de la web, Andrizzi -declarado videófilo- estrenó Iraqi short films, su segundo largometraje. Reconocida como una de las primeras grandes obras cinematográficas de la era youtube,r ealizada a partir de videos bajados de internet (básicamente de sitios yihadistas) y articulados con una lógica de relato, su película se exhibió en grandes festivales, en el Museo Pompidou de París y en el MOMA de Nueva York. El realizador, nacido en 1980 y radicado en la Ciudad de Buenos Aires, opina sobre las transformaciones en el cine.

¿Qué pensás de las nuevas tecnologías aplicadas al audiovisual?

Creo que hubo un impacto grande que tiene que ver con la aparición del video digital, y que esas mismas películas que se filman en cualquier soporte de video, ya sea con una cámara que filme en 4k o en un celular, son todas aceptadas por festivales, muestras y lugares de legitimación del cine de todo el mundo. En ese sentido fue un impacto muy grande. Todo el cine hoy día se hace en formato digital, con muchísimos modelos de cámaras y calidades, que ya no solamente pasa por el formato de captura sino que también a la hora de la posproducción hay un montón de formas de comprensión, de codex diferentes que también le dan un tono a la película, mismo la corrección de color. Todo eso que antes se hacía de otra manera hoy se hace de una forma más ligada a lo digital. Esto cambió por completo lo que era hacer cine hasta, te diría, fines de los noventa. Hoy en día, en 2015, ya está totalmente aceptado como una tecnología que se viene superando a sí misma pero que esencialmente en la forma del registro digital no va a variar por un buen rato, como pasó con el fílmico. Aunque en algún momento, a futuro, pueda aparecer alguna otra forma más compacta y superadora que esta.

¿Qué cambió fundamentalmente?

Hubo muchos cambios, es un tema muy largo que tiene muchas aristas, y voy a tratar de ser lo más sintético posible. Hay cuestiones que ya no solamente tienen que ver con hacer una película, sino con la distribución de la película y los nuevos medios. Hoy día, hacer una película acá (hablo de Argentina), salvo las que tienen la suerte de contar con actores realmente reconocidos, llámense Guillermo Francella, Ricardo Darín y unos poquísimos más, son películas que están condenadas a una cantidad muy baja de espectadores. Inclusive algunas que funcionan muy bien en taquilla se pierden una cantidad descomunal de espectadores al no estar estrenadas en la web. Creo que hay que encontrar una manera, que todavía no se encontró, que las películas sean accesibles globalmente apara su distribución, y de esa manera evitar el sufrimiento de encontrar una fecha de estreno por la cantidad que hay en mercado. Ese me parece que en realidad es el cambio por venir, el tema de la distribución online, no como funciona ahora porque salvo Netflix y otros pocos ejemplos, no es algo que esté demasiado explorado. Uno termina una película, la estrena en cine, en un circuito de festivales y si tiene suerte se la vende a algún canal, y después la tira en internet en algunos portales que te la compran o inclusive te la llegan a pedir gratis o a porcentaje. Pero la cantidad de gente que la ve en esos lugares es ínfima, no siempre la promoción es la mejor en esos sitios, y lo loco es que la gente mira muchísimas películas en internet. No los cinéfilos empedernidos, sino cualquiera que esté en su casa y tenga ganas de ver una peli. Entonces, me parece que se puede llegar a eso de una manera que todavía no se encontró, y me parece que ese va a ser el próximo paso evolutivo del cine, llegar directamente a la casa de la gente en la compu, lo que antes era el VHS pero de una manera mucho más accesible, sin intermediarios. Hoy día esto existe en el formato de la piratería y en la infinita cantidad de sitios que alojan películas, pero el tema con eso es que los productores no ven ninguna ganancia, y el problema sigue estando: como seguir produciendo si en definitiva lo que quiere la inmensa mayoría es ver las películas gratis en internet. Habrá que encontrar una forma superadora a los videos on demand que hay ahora, de distribuir las películas on line y que se puedan ver a nivel global (ya que la audiencia de internet es todo el mundo). Los números que uno pueda pensar del estreno en salas en su propio país, o en algún otro país en el que tenga la suerte de vender su película, son ínfimos comparados con la cantidad de público que pueda tener una obra que esté bien instalada en la web. El ejemplo de eso, si se quiere, es Zeitgeist (Peter Joseph, 2007), que en su momento la vieron millones.

Después, otra cosa muy interesante en la que estoy indagando es en la cantidad de artistas web que hay, hombres y mujeres que se graban delante de la cámara de la computadora y actúan, hacen personajes. Antes eran chistes, algo que duraba 2 o 3 minutos, ahora son monólogos de 20 minutos. Suben videos todos los días y tienen 1 millón de suscriptores, y 4 o 5 millones de visionados, esos números hoy en día para el cine son inalcanzables, y hay gente que lo está consiguiendo produciendo videos que salen realmente cero pesos para la web. Ese es el negocio: si te sale cero pesos y te entra cero pesos la balanza está equilibrada, aunque en realidad esta gente que tiene millones de vistas hace una buena recaudación con los paquetes de publicidad que se venden en las páginas. Estoy estudiando el tema, pero desde hace muy poquito, ahora estoy luchando con una película que filmé en china y en los recreos de eso veo a los diferentes actores locales y actores webs que hay, para entender cuáles son sus técnicas, sus estilos, y pensar la razón de su éxito tan descomunal comparativamente con el cine.

¿Cómo fue tu experiencia en Iraqi short films?

Eso fue en el año 2008. Pasó mucho tiempo, cambió mucho internet, la forma de encontrar videos en internet… en ese momento no existía como ahora el videíto del día, o que se compartieran las cosas en redes sociales, o que los programas de tele pasaron videos de internet. Era bastante más raro el tema ese de encontrar material en la web. Y la idea esa surgió justamente a partir de investigar en sitios yihadistas, son temáticas que me interesan paralelamente al cine, y descubrí unos que tenían un material muy impactante visualmente. Empecé a bajar ese material a ver como lo podía articular, y cuando vi que tenía una lógica de relato se me ocurrió que podía hacer una película, y así fue. Después fui conociendo gente fundadora de páginas que me facilitaron material inédito, pero la idea surgió de ver esos videos y de toda esa cultura de video filia que hay. Yo, generalmente, sin contar la pornografía, miro muchos videos en internet, entro a muchísimo sitios de videos que tiene distintas clases y me entretengo. A veces, en lugar de mirar una película me cuelgo dos horas a recorrer todas esas páginas. Creo que es lo que hace muchísima gente, no es nada singular, lo cuento para definirme un poco y para seguir sumando a esta teoría del cine que se va a distribuir en internet en un futuro próximo.

¿Cómo definís el e-foun footage?

E-foun footage es básicamente material que uno encuentra en la web, no es más que eso. El found footage (metraje encontrado) siempre existió. Se usaba material en fílmico, de otras películas o noticieros, o filmaciones familiares o privadas y con eso después se hacía una obra nueva. Se le daba otro significado: una nueva información, pintar arriba, cambiarlo en el montaje… o pequeñas modificaciones. El e-found footage es exactamente lo mismo pero con materiales bajados de la web. Hoy en día es extremadamente común; no lo era tanto hace siete años.

¿Pensás que la accesibilidad del registro democratiza el audiovisual?

Por supuesto que sí, hoy en día cualquiera puede hacer una película y que los circuitos legitimadores la acepten como tal. Uno puede filmar un fin de semana de vacaciones con un celular, y si es lo suficientemente interesante puede que haya alguien que diga “che, esto esta bueno, venía a pasarlo en mi sala unas funciones”. Ahí queda en evidencia que lo que necesita el cine son buenas ideas (el cine y el audiovisual en general). Antes, solamente filmaban los que podían tener acceso al dinero, plata privada o subsidios, o tenían los medios para hacer una película. Y la película era horrible, pero todos decían “bueno, pero el esfuerzo que le implico y que se yo”… eso no existe más. Sigue costando mucho esfuerzo hacer algunas clases de películas, pero ya el hecho de conseguir los modos y los medios de producción no es un mérito tan grande: se puede filmar con un celular, con una pequeña grabadora se puede hacer el sonido, y después… uno tiene que ser consciente que eso tiene una calidad diferente, que no se va a ver con tanta nitidez en una sala de cine. Pero de vuelta: el ojo del público está ya entrenado para ver videos en cualquier resolución. No resalta demasiado el hecho de filmar con cualquier cámara, y entonces sí, eso lo democratizó mucho.

El tema es que como cualquier cosa es una película y se puede filmar en absolutamente cualquier soporte, hay mucha competencia: países que antes no tenían ninguna película en su cinematografía nacional en un año, hoy día tienen muchas, porque se juntan un par de amigos con un celu o con una o tres camaritas chiquititas y la hacen. Eso está buenísimo, y es increíble y super democrático, pero después a la hora de mostrar ese material hay muchísima competencia y muchísimas películas que se quedan sin ser estrenadas, o tienen estrenos más pequeños de los que se merecen. Y a la hora de buscar una venta en la tele el presupuesto que ese canal tenía para ese año está totalmente tomado por películas que llegaron antes. Los cupos en los festivales también, que funcionan como plataforma de lanzamiento para que un distribuidor la compre, para que un productor se asocie. Y esos cupos que tienen los festivales son medios fijos, los principales festivales de cine tienen cupos para los países, ningún festival grande ni tampoco chico va a poner en su competencia principal, o en sus secciones más relevantes, cuatro películas argentinas. Siempre van dos, como mucho. Si vos sumás los 5 o 6 festivales más relevantes que hay en el año, y como un cálculo general pensás que hay 5 películas argentinas en todas sus secciones, resulta que alrededor de unas 30 van a tener un buen lanzamiento internacional. Pero se producen más de 300 por año, contando todas estas que te digo que se filman en soportes más chicos y super independientes. Quedan 270 que no van a tener lanzamiento internacional, entonces la competencia es muy tremenda y puede generar mucha frustración. De todas maneras, siempre es mejor poder hacer una película, después la distribución es algo que no hay que perder de vista, pero lo más importante es poder hacerla y expresarse, y después competir para que se gane el lugar que se merece. Esa sería mi única objeción: esta buenísimo que se produzcan todas las películas que se puedan producir, que se apoye a toda clase de cine, que todo el que quiera hacer cine lo pueda hacer y haga lo que se le canta el culo; pero después a la hora de exhibirlas está un poco complicado. No solamente acá, en todos los países del mundo pasa, y los que tienen una producción mayor a la Argentina ni te cuento…

¿Qué modificación estética plantean los cambios tecnológicos?

Si vos ves la textura de la imagen es totalmente diferente a la que había antes. Y la textura del video del 2000 no es la misma que la del 2003, 2006 o la de ahora. El video va cambiando, la profundidad de campo, los diferentes tonos de pixelados. Lo mismo con el sonido, cambió todo… es decir… si uno compara una película hecha en fílmico a principio de los noventa con una hecha ahora, posiblemente sean bastantes similares en los planos y en el tipo de relato clásico que puedan llegar a tener. Lo que cambió más que nada es el registro visual y sonoro. El montaje también cambió: es muchísimo más rápido, porque el span de atención del público es más corto. Todo lo que sea series y cierto tipo de películas aceleró el montaje porque al público le interesa ver un cine que sea un poco más rápido y parecido a lo que está acostumbrado por la televisión. Otra cosa que cambió es la forma de producir, antes una película requería de muchísima gente y ahora con cinco personas se puede hacer. Entonces sí, las cosas cambiaron, y ni que hablar respecto de hace 50 o 60 años atrás, estoy hablando de hace quince, y si querés menos, diez. Lo que no cambia es el tipo de historias que se cuentan, las temáticas, los géneros… creo que en eso no se innovó demasiado porque se sigue estando atado a géneros relacionados con la estructura clásica. Hay un miedo al ridículo, a innovar, pero por supuesto que hay muchísimas excepciones. Estoy hablando generalidades. Lo veo un poco así, soy cinéfilo, y ese cine que miro y el que más me gusta viene repitiendo modelos de hace 30 y 40 años. Los que cambiaron son los modos y los medios de hacer cine, el esquema de producción, el intermedio (tecnológico) entre los artistas y la película; pero la forma del relato y los tópicos no varió demasiado.

¿Cómo ves el futuro?

Soy optimista e intuyo que el hecho de que sea tan fácil hacer cine hoy en día va a hacer que un montón de gente que antes no tenía la posibilidad de acceder a los medios para filmar ahora pueda llegar a tener voz en un festival, y si su obra es lo suficientemente potente la va a ver mucha gente. Creo que eso está buenísimo, y eso va a llevar a una evolución, porque mientras más uno hace más aprende, más experimenta. Así que creo que estas facilidades para hacer cine van a favorecer mucho al audiovisual. Que se pueda hacer una película con tres camaritas chiquititas y que sea aceptado por todos como una película, es espectacular. Por otro lado, las películas se van a empezar a ver seguramente en internet porque la inmensa mayoría quedan afuera de los estrenos en cine. Hay mucho por inventar en internet todavía. Hay mucho cine produciéndose en todos los países, lo que no quiere decir que sea bueno o malo, pero hay cosas increíbles que nunca ven la luz del sol o mueren en 3 o 4 proyecciones, y la única manera de modificar eso es volcando todo ese material a la web y dejando que las películas encuentren su propio público. No de la forma que se hace ahora, porque si no hacés una campaña promocional en face o twitter tampoco la va a ver nadie. Hay un punto a discutir y a conversar muy importante en ese tema. Ese es uno de los futuros posibles del cine, la forma en que todas las películas se puedan ver, y no que te suba o te baje el pulgar un exhibidor de multicines.

 

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