Narrar la historia sin archivo, entrevista a Abner Benaim director de “Invasión”

“Invasión”, de Abner Benaim

En diciembre del año 1989, Estados Unidos violentó Panamá para capturar a Manuel Noriega, presidente de facto acusado de narcotráfico, quien durante unos días estuvo recluido en la embajada del Vaticano hasta su rendición a principios de enero. El director Abner Benaim indaga -en esta co-producción con la Argentina- en las diferentes memorias de esos acontecimientos. Lo hace sin recurrir a material de archivo, centrándose en los testimonios de las víctimas y testigos, que incluyen desde los anónimos habitantes del popular barrio El Chorrillo hasta los famosos Roberto “Mano de piedra” Durán y Rubén Blades. La película fue éxito de público en su país (50 mil espectadores en salas, récord para un documental en Panamá). “La gente salía del cine hablando de su propia historia durante la invasión, casi como si la película continuase, pero en vivo”, comenta su realizador, con quien conversamos sobre sus motivos y búsquedas estéticas.

¿Cómo nace la idea?

Hace unos años, cuando se estaban por cumplir dos décadas de la invasión, tuve una conversación casual con alguien e hicimos un rápido inventario de los libros, obras teatrales y películas que habían salido sobre el tema, y me di cuenta que no había casi nada. En términos de cine, existía una sola película, y hecha por estadounidenses. ¿Por qué no se había material siendo un tema tan importante?  En esa pregunta estaba la razón de ser de mi documental. El mero hecho de que la memoria de la invasión había quedado tan dispersa y disminuida a nivel institucional, a nivel de país, prometía que había algo muy interesante pasando ahí.

¿Por qué elegiste narrarla de esta manera?

Quería que sea un trabajo coral porque es el tipo de experiencia que marca a todo tipo de gente sin diferenciar entre los importantes y los comunes, entre ricos y pobres, entre militares y civiles. Es el tipo de eventos como el asesinato de J.F. Kennedy para la generación anterior, o el 9/11 para la nuestra. La historia no está cerrada y se mantienen hasta el día de hoy muchas versiones que se contradicen, hay infinitas historias vivas, y para mí era importante mantener eso. No es la versión definitiva de lo que paso en la invasión, sino que es una de las tantas posibles.

¿Cómo tomaste la decisión de incluir humor en un tema tan traumático?

A la hora de filmar teníamos una regla con el equipo, y era que nosotros no iniciaríamos ninguna situación de humor, pero si el entrevistado traía humor, tampoco se censuraría. Lo que pasó a la hora de la edición es que casi todos los testimonios y situaciones traían consigo humor. Creo que es el tipo de humor nervioso del que necesitamos a veces para poder tratar una situación difícil. Un poco como los que trabajan en la morgue o los doctores que siempre están contando chistes. Decidimos incluirlo porque esta película no trata sólo sobre la invasión, sino también es un retrato del Panamá de hoy, de la idiosincrasia del panameño.

¿Por qué resolviste no utilizar material de archivo (foto, audio, video)?

Me gusta mucho el documental que se basa en la fuerza del relato. No usamos imágenes de archivo, pero los testimonios sugieren miles de imágenes que al imaginarlas, son mucho más fuertes que una foto o un video de la época.

¿Cómo viviste vos, que debías tener 18 años, esa invasión?

En su momento, tuve una experiencia muy limitada. Me quede en casa y en las calles de mi barrio la mayor parte del tiempo. Me fui enterando de lo que sucedió en mi país con el pasar del tiempo. Veía fuego, balas, helicópteros y todo lo demás, pero al no ser afectado tienes el lujo de vivirlo casi como si fuera una película: sin el horror de estar bajo fuego.

¿Cómo sentís que la recibe el público en tu país?

En Panamá la respuesta fue fenomenal. Tuvimos 50, 000 espectadores en salas de cine, que es el récord para película documental en la historia de Panamá. La gente salía del cine hablando de su propia historia durante la invasión, casi como si la película continuase, pero en vivo. El tema de la invasión y como esta se recuerda se discutió muchísimo en los medios de comunicación y a nivel gubernamental también.

¿Cómo llega el INCAA a apoyar la producción de este documental?

Es una co- producción entre apertura Films de Panamá – y ajimolido Films de Argentina. Tuvimos la suerte de contar con un equipo de gente muy talentosa de ambos países y de hacer la post producción en Argentina.

¿Cómo te cambio, en lo personal, haber realizado esta película?

Fue una experiencia muy fuerte. Me permitió entender puntos de vista que anteriormente no habías considerado. Y me dolió mucho escuchar los relatos de quienes sufrieron directamente.

 

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