La pantalla desbordada. Ensayos sobre prácticas y discursos en torno al cine independiente

Al menos tres son los motivos que hacen que “La pantalla desbordada…”, del Grupo Cine Cipolletti, sea un libro para celebrar. Primero, puesto que nace en conmemoración de los 30 años del Concurso Nacional de Cine y Video Independiente de Cipolletti, en la provincia de Río Negro[1]. Segundo, debido a que aborda un conjunto de prácticas y discursos en torno al cine independiente sobre las que poco se ha escrito. Tercero, porque sortea la tentación de comprender las actividades culturales a través de productos acabados, evitando reducir lo social a formas fijas.

Celebramos entonces que los seis artículos que componen “La pantalla desbordada…” no se concentren tanto en películas, como en procesos de modificación de prácticas y discursos de audiovisualistas y del público. Asimismo, agradecemos la estética del objeto libro: desde el diseño de tapa de papel rústico, pasando por las ilustraciones en clave de manuscritos y borradores, hasta la tipografía que pretende simular una máquina de escribir, sin serlo. Todo coopera en la construcción de una estética cuidadosa y artesanal que identifica al colectivo Grupo Cine Cipolletti con el cine independiente que están debatiendo, pensando, compartiendo(nos).

Sus páginas, tal como establece este Grupo en el prólogo, aspiran a incomodar y a “traicionar las expectativas” de lectura. Subyace en ellas la letra del manifiesto de Julio García Espinosa, Por un Cine Imperfecto de 1969; pues el Grupo declara aspirar a la imperfección justamente porque ésta rompe con el canon, habilita a descubrir y debatir lo modificable. En otras palabras, el cine imperfecto, como este libro, permiten pensar ‘sin andadores’.

En el primer capítulo, “Los arrabales de la historia del cine”, Gonzalo Aguilar interpreta las transformaciones históricas del sentido y la significación que fue cobrando el cine independiente. Para ello indaga en documentos fundacionales y gráficas que circularon en tono al Concurso de Cine de Cipolletti. Sostiene que si en los años ‘80 lo que definía al cine independiente era su oposición a lo comercial y su artesanía en contraposición a lo industrial, en los ‘90, con el video, esas oposiciones se rompen; se especializan las tareas de grabación y se ingresa al mundo ‘festivalero’. Aguilar afirma entonces que el cine independiente es un cine anómalo, que contradice o carece de reglas; es “una mirada libre en un mundo que no siempre te deja ver”.

En el capítulo dos, “El cine acompañado: derivas de una categoría por los discursos escolta”, Nacho Dobrée se pregunta una cuestión medular para todo/a investigador/a de cine: “¿cómo escribir sobre la historia de las películas que nunca hemos visto, que nunca veremos?” Frente a este problema metodológico, propone el análisis de los “discursos escolta”, es decir, los documentos, dictámenes de jurado, gráficas, etc., que acompañaron a esas películas que circularon en el Concurso de Cine de Cipolletti, pero que hoy se han tornado inaccesibles. En el análisis de estos discursos escolta, Dobrée establece tres períodos históricos que conceptualizan de diferente manera al cine independiente: el primero, de 1983 a 1987, se caracteriza por la tensión entre la concepción de los jurados, de tendencia formalista, y la de los organizadores, que le atribuyen una función social de registro; el segundo, de 1988 a fines de los ‘90, asocia lo independiente a la lucha y a la resistencia; y el tercero, desde principios del siglo XXI, lo concibe como entrenamiento para luego ingresar a la producción masiva. Esta periodización permite pensar las transformaciones de sentido del cine independiente, en relación con los cambios tecnológicos, con los procesos de profesionalización de sus realizadoras/es y con los cambios sociales y culturales. En otras palabras, habilita a pensar el cine independiente como una categoría móvil y dinámica, como actividad cultural en constante transformación.

Mariano Llinás titula el capítulo tres “Nuestros Demonios” en alusión a las características del tradicional cine argentino. El autor enumera tres demonios de este cine que desdeña con énfasis: 1. la masividad como valor para calificar el éxito de un filme, 2. el profesionalismo como imperio de los técnicos que circunscriben la producción audiovisual a “la buena manera de hacer las cosas” y 3. el demonio europeo, esto es, la tiranía de los fondos y laboratorios de aquel continente que cercenan el cine independiente. En oposición a este cine tradicional, Llinás defiende el cine arbitrario, no convencional, original que caracterizó a los/as jóvenes realizadoras/es del Nuevo Cine Argentino.

El cuarto capítulo es un texto de escritura colectiva. El Archivo Regional de Cine Amateur (ARCA) relata su propio proceso de conformación y el momento en que comenzaron a realizar las Jornadas sobre el Día de las Películas Familiares en Buenos Aires. ARCA es una asociación de la sociedad civil que se dedica a la preservación y difusión de material audiovisual no profesional. Su objetivo es investigar el pasado y recuperar memorias audiovisuales. Para ello, realizan el Día de las películas Familiares, momento en el que se socializan filmes caseros, no comerciales, de diversos formatos, que fueron encontrados en los más recónditos lugares. Estas películas muestran un tiempo histórico pasado desde una perspectiva que deja ver la vida cotidiana, los hábitos, la moda, las comidas; todo aquello que a menudo, no incluyen los relatos oficiales. El capítulo “ARCA y el día de las películas familiares” da cuenta así de la función histórica que adquieren esos filmes marginales y de su capacidad para trabajos de investigación en ciencias sociales y humanidades.

Por su parte, Fernando Martín Peña, en el anteúltimo capítulo, relata en primera persona sus primeros acercamientos al visionado de filmes, desde su infancia hasta la actualidad. En sus “Recuerdos del Súper 8”, explica cómo determinadas películas fueron configurando su experiencia de vida, sus gustos y su socialización. Asimismo, en su proceso de devenir coleccionista de cine registra momentos de censura, de cambios en la economía nacional e internacional y de los distintos modos de percibir y experimentar el cine. En su relato concluye que en la pasión por la búsqueda de películas para atesorar, “hay algo de infantil que perdura y empuja”.

Por último, “Vos lejos de vos”, también es un capítulo autobiográfico. En este caso, es Ezequiel Acuña quien narra sus peripecias en la realización audiovisual en fílmico. Describe las películas que realizó y las dificultades que encontró (y aún encuentra) en trabajar con ese material. Como en los capítulos anteriores, es la experiencia subjetiva la que estructura el relato de una práctica audiovisual, que en sus contornos da cuenta de diversos tiempos, modas y espacios socioculturales; que contribuyen a la re-definición del cine independiente.

En pocas palabras, esta compilación da cuenta del lento desarrollo de significados y prácticas audiovisuales subterráneas que van transformándose históricamente. A través del análisis de cómo se experimentan subjetivamente los audiovisuales y las prácticas de realización fílmica, el libro pone en primer plano aquello que tradicionalmente ha sido desestimado en los estudios de cine. Desde un enfoque cultural, pone el ojo en el cine independiente como práctica cotidiana, como discurso y práctica constitutiva de diversas subjetividades. Y lo que es aún más valioso, el libro no busca detenerse; lee los movimientos y las transformaciones de sentido en torno a este tipo cine. Aborda así lo que rebasa, lo que rodea, lo que excede el encuadre, lo que marginalmente forma parte central del cine; esto es, como proponen los autores, lo que desborda la pantalla.

 

Cita Bibliográfica:

DOBRÉE, Ignacio (comp.) (2014). La pantalla desbordada: ensayos sobre prácticas y discursos en torno al cine independiente. Bs. As.: Ed. Grupo Cine Cipolletti.

 

Datos del libro

Recopilación: Ignacio Dobrée

Diseño Gráfico: Pablo Gauthier

Corrección: Sofía Gauthier

El libro está bajo licencia Creative Commons.

Contiene 158 pp.

 

Contacto del Grupo Cine Cipolletti:

www.cinecipolletti.com.ar

f. grupocine.cipolletti

t. @cinecipolletti


[1] El Concurso Nacional de Cine y Video Independiente de Cipolletti nació en 1983. Un grupo de realizadores audiovisuales independientes de esa ciudad rionegrina, nucleados en el Grusu 8, lo conformaron para compartir, socializar y circular películas. Lorenzo Kelly y Alberto Villanova, ambos realizadores independientes del Alto Valle, fueron quienes lo impulsaron inicialmente. Luego, en 2003, emergió una nueva generación que recuperó el legado del Grusu 8: el Grupo Cine Cipolletti, integrado por Francisco Caparrós, Juan Martín Villanova, Ignacio Dobrée y Pablo Gauthier.

 

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