Sacudiendo la amnesia colectiva: “Invasión”, de Abner Benaim

Hubo un tipo, en Panamá, que trabajaba para los yanquis pero que un día se dio vuelta. Manuel Noriega, se llama, pero tampoco es que se volvió bueno. Simplemente se independizó de sus patrones, por decirlo de alguna manera. Esto no les gustó mucho a los norteños imperialistas que aprovecharon para practicar un poco de lo que harían en el Golfo poco después (siempre andan practicando en algún lado, esos señores), y en diciembre de 1989 invadieron Panamá. Noriega se escondió en alguna casa y luego se refugió unos días en la embajada del Vaticano, hasta que se rindió a principios de enero de 1990.

Invasión, del panameño Abner Benaim, examina en los recuerdos de sus compatriotas sobre aquellos acontecimientos, de los que tanto como se debería no se habló hasta el momento. Una particularidad, que destaca esta audiovisual por sobre los que suelen abordar temáticas y revisiones del pasado, es que deja de lado la utilización de material de archivo. Ni fotos, ni videos, ni audios. Todo es testimonio oral, desde el presente de la narración, sobre aquellos terribles sucesos bélicos. Víctimas, participantes directos y testigos dan sus versiones, a veces contradictorias, que van conformando un crisol de voces que recuerdan aquella invasión. Estos testimonios, muchas veces son encarados desde el mismo escenario en el que ocurrieron los hechos: calles en las que se apilaron cadáveres, un pantano en el que cayeron paracaidistas, locales saqueados, el barrio El Chorrillo, la embajada del Vaticano, etc. Hablan los anónimos y aquellos que no necesitan demasiada presentación, como el boxeador Roberto “Mano de piedra” Durán o el cantante Rubén Blades, pero nadie es identificado: no hay distinción entre gente importante y gente no importante.

Esta búsqueda de recuperación de la memoria colectiva silenciada por décadas es acompañada por algunas reconstrucciones de las situaciones vividas; pero esto no se intenta ni se hace de un modo realista, sino más bien con los elementos que hay a mano, dando cuenta incluso de la construcción de la escena, de la filmación, de la situación generada. El director y su equipo aparecen en cámara detrás de la indagación, explicitando el bastimento del proceso detrás de toda “verdad”. Hay recuerdos vergonzosos, otros dolorosos y terribles, si bien se mantiene en el general de las declaraciones un humor o ironía propia de los momentos dramáticos. Benaim sacude la amnesia colectiva con su película, retazo de la historia a partir de las memorias de una época anterior a la era de internet, pero cuyas heridas se callaron en lugar de cicatrizar. Invasión plantea un ejercicio de memoria, y también de imaginación para las nuevas generaciones que desconocían esta historia.

 

Tags:
blog comments powered by Disqus